sábado, 8 de octubre de 2011

SIN CONCIENCIA (1)


Dr. Robert Hare
Sin ConcienciaEl inquietante mundo de los psicópatas que nos rodean
Without Conscience: The Disturbing World of the Psychopaths Among Us (1993 y 1999)

‘La buena gente no suele sospechar de los demás: no pueden imaginarse al prójimo haciendo cosas que ellos son incapaces de hacer; normalmente aceptan como explicación lo menos extraordinario y ahí se acaba todo. Por otro lado, la gente normal se inclina por ver al psicópata con un aspecto tan monstruoso como su mente, pero no hay nada más lejos de la realidad (…) Esos monstruos de la vida real suelen tener un aspecto y un comportamiento más corrientes que sus hermanos y hermanas normales; presentan una imagen virtuosa más convincente que la virtud misma, de la misma manera que una rosa de cera o un melocotón de plástico parecen más perfectos al ojo que el original que les ha servido de modelo.’
William March, The Bad Seed (http://alturl.com/v4q39)

Acercarse a esta obra del Dr. Hare es mucho más que una mera lectura, interesante y hasta sorprendente; es una llave de comprensión sobre uno de los aspectos más desconocidos de la sociedad, la actual y las que sirvieron de cimiento para ésta. De la mano de su autor iremos descubriendo lo esencial sobre qué es un psicópata, cómo actúan para pasar desapercibidos, y qué podemos hacer para no caer en sus garras, por sutiles que éstas sean.
Iré reproduciendo los párrafos de ‘Sin Conciencia’ cuya difusión me parezca imprescindible, añadiendo algún comentario propio, si fuera oportuno, que irá en color azul. No obstante, recuerdo al lector que la obra completa está disponible en descarga directa, AQUÍ.

PRÓLOGO Y AGRADECIMIENTOS

Los psicópatas son depredadores que encandilan, manipulan y se abren camino en la vida sin piedad, dejando una larga estela de corazones rotos, expectativas arruinadas y billeteras vacías. Con una total carencia de conciencia y sentimientos por los demás, toman lo que les apetece de la forma que les viene en gana, sin respeto por las normas sociales y sin el menor rastro de arrepentimiento o piedad. Sus asombradas víctimas preguntan desesperadamente: «¿Quiénes son esas personas?», «¿Por qué son así?», «¿Qué podemos hacer para protegernos de ellas?». Aunque estas cuestiones y otras relacionadas han sido objeto de especulación clínica e investigación empírica durante cien años —y de mi propio trabajo durante un cuarto de siglo—, ha sido en las últimas dos décadas cuando el increíble misterio de la psicopatía ha empezado a revelarse.
Cuando acepté escribir este libro sabía que sería difícil presentar datos y argumentos científicos de manera que el público los entendiese. Me hubiese sido más cómodo seguir en mi torre de marfil académica, al solaz de esotéricas discusiones con mis colegas de investigación, escribiendo libros y artículos técnicos. Sin embargo, en los últimos años hemos asistido a un espectacular aumento de la divulgación de las manipulaciones y depredación de los psicópatas. Los informativos muestran cada día más noticias sobre crímenes violentos, escándalos financieros y violaciones del deber público. Incontables películas y libros nos cuentan historias sobre asesinos en serie, artistas de la estafa y miembros del crimen organizado.
Aunque algunos de estos retratos corresponden a personalidades psicopáticas, muchos otros no, y los medios de comunicación, la industria del espectáculo y el público no los distinguen siempre. Incluso aquellos miembros del sistema judicial —abogados, psiquiatras y psicólogos forenses, trabajadores sociales, agentes de la libertad condicional, policías, personal de correccionales— que trabajan a diario con psicópatas saben poco realmente acerca del tipo de personas con las que tratan. Este fracaso a la hora de distinguir entre delincuentes que además son psicópatas de los que no lo son tiene terribles consecuencias para la sociedad, tal y como demuestra este libro. En un ámbito más personal, es probable que uno se tropiece dolorosamente con un psicópata a lo largo de la vida. Por nuestro bienestar físico, psíquico y financiero es crucial que sepamos identificar al psicópata, protegernos de él y minimizar el daño que nos pueda hacer.

INTRODUCCIÓN: EL PROBLEMA

Todo el mundo ha conocido a uno de ellos, ha sido engañado o manipulado por ellos, se ha visto forzado a vivir con ellos o a reparar el daño que han producido. Esos sujetos, a menudo encantadores (aunque siempre de manera letal), tienen un nombre clínico: psicópatas. Su sello es una impresionante falta de conciencia; su juego es la autogratificación a expensas de la otra persona. Muchos pasan algún tiempo en la cárcel, pero muchos otros no. Todos toman más de lo que dan.
Este libro ataca de frente el tema de la psicopatía, lo trata tal y como es en realidad, un oscuro misterio con increíbles implicaciones en la sociedad; un misterio que finalmente está empezando a revelarse después de siglos de especulación y décadas de investigación empírica.
Para hacerse una idea de la magnitud del problema que tenemos delante, consideremos el dato de que en Estados Unidos hay al menos dos millones de psicópatas; en Nueva York viven por lo menos cien mil. Y éstas son estimaciones más bien optimistas. Si pensamos que la psicopatía es un problema aislado, esotérico, que afecta sólo a un reducido grupo de personas, nos equivocamos. La psicopatía nos toca prácticamente a todos.

Las expresiones más obvias de la psicopatía —pero de ninguna manera las únicas— comprenden la violación flagrante de las normas sociales. No es sorprendente que muchos psicópatas sean considerados oficialmente como criminales, pero muchos otros se hallan fuera de las prisiones y usan su encanto y sus habilidades camaleónicas para abrirse camino en la sociedad y dejar un rastro de vidas arruinadas detrás de él.
Juntas, las piezas del rompecabezas forman la imagen de una persona autocentrada, insensible, sin remordimientos y con una total carencia de empatía y capacidad para entablar relaciones emocionales con los demás. Se trata de una persona que funciona sin las restricciones que nos impone la conciencia. Si piensa en ello, se dará cuenta de que lo que falta en este perfil son las cualidades que nos permiten vivir en armonía social.
No es un cuadro muy bonito, y algunos expresan sus dudas de que pueda existir gente así. Para disipar esas dudas sólo necesita considerar los más espectaculares ejemplos de psicopatía que vemos en nuestra sociedad actual. Docenas de libros, películas y programas de televisión y cientos de artículos y titulares de periódicos nos cuentan la siguiente historia: los psicópatas están en un gran porcentaje entre los perfiles que describen los medios de comunicación —asesinos en serie, violadores, ladrones, timadores, maltratadores, criminales de cuello blanco, tiburones de la Bolsa, abogados perniciosos, barones de la droga, jugadores profesionales, miembros del crimen organizado, médicos a los que han retirado sus licencias, terroristas, líderes espirituales, mercenarios y hombres de negocios sin escrúpulos. Lea el periódico bajo este enfoque y las claves del problema prácticamente le saltarán a los ojos. Más espectaculares son los asesinos a sangre fría que repelen y fascinan a un tiempo.
Vea esta pequeña muestra de cientos de casos que se han llevado a la gran pantalla:

—John Gacy, un contratista de Des Plaines, Illinois, «Hombre del año» de la Cámara de Comercio de esa ciudad, solía entretener a los niños de su vecindario como «el payaso Pogo»; hasta tenía una foto junto a la esposa del ex presidente Carter, Rosalynn. En la década de 1970 asesinó a treinta y dos jóvenes y enterró los cuerpos debajo de su casa.
—Diane Downs disparó a sus hijos para atraer a un hombre al que no le gustaban los niños. Sin embargo, se las arregló para aparecer ante los demás como la víctima del caso.
Por muy inquietantes que sean estos hechos, debemos esforzarnos por mantener cierta perspectiva, debido a que la mayoría de los psicópatas se las arregla para no asesinar a la gente. Si prestamos demasiada atención a los ejemplos más brutales y llamativos, corremos el riesgo de no ver el cuadro completo: los psicópatas que no asesinan pero que están presentes en nuestras vidas. Es más probable que un hábil timador nos robe nuestros ahorros que nos quite la vida un asesino de ojos de tiburón.
De todas formas, los casos extremos son para nosotros de un valor considerable. Suelen estar bien documentados, nos alertan del hecho de que tales gentes existen y de que antes de que los atrapasen eran parientes, vecinos y compañeros de trabajo, como lo somos nosotros también. Estos ejemplos ilustran el factor fundamental implicado en la psicopatía: una profunda incapacidad para preocuparse por el dolor y el sufrimiento ajeno, es decir una total falta de empatía, el requisito previo para el amor.
En un intento desesperado por explicar esta carencia, examinamos la vida familiar de estas personas, pero no encontramos mucha ayuda en ello. Es cierto que las infancias de algunos psicópatas se caracterizaron por la carencia emocional y material o los abusos físicos, pero por cada psicópata adulto con una infancia penosa nos encontramos otra con un hogar aparentemente cálido, con hermanos normales, capaces de amar y cuidar a los demás. Más aún, la mayoría de las personas que han tenido infancias terribles no se convierten en psicópatas o asesinos. Aunque en otras áreas del desarrollo humano sí sucede que las personas objeto de abusos y violencia se convierten en adultos violentos y abusadores, no sucede así con la psicopatía. Existen explicaciones más profundas, más aclaradoras de por qué nace la psicopatía. Este libro es el resultado de mis veinticinco años de búsqueda de respuestas a esas preguntas.
Una gran parte de esta búsqueda ha consistido en desarrollar los medios necesarios para identificar a los psicópatas que habitan a nuestro alrededor. Porque, si no somos capaces de distinguirlos, estamos destinados a ser sus víctimas, como individuos y como sociedad (…) Espero que este libro ayude al público en general y a la justicia a comprender la naturaleza de la psicopatía, la magnitud del problema que supone y los pasos que hay que seguir para reducir su devastador impacto en nuestras vidas.

Próximamente, Capítulo 1, ‘En la piel del psicópata’.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me hago algunas preguntas, ya que he tenido, y tengo, a alguno de ellos muy cerca, y que detecté, no sólo yo. Es alguien muy cercano que se crió entre muchos hermanos y en las mismas circunstancias que no fueron demasiado gratas y él es el único con este trastorno. Nosotros lo toleramos y compadecemos pero sabemos que no está bien. Obviamente, lo eludimos y huímos de su compañía por que siempre es sórdida pero es un hermanos. Mi madre, incluso lo protege más que al resto por que a él lo ve más vulnerable...Pero yo sé que se ríe en sus entrañas y utiliza esta circunstancia. Quizás actúe así por que se considera responsable de su comportamiento?. Es un gen la psicopatía? Se nace con él o se va desarrollando con el tiempo?.
Seguiré analizando y reflexionando por que este tema es tremendo.
Saludos.

Anónimo dijo...

Otro pensamiento me viene a la mente: Creo que todos ellos tienen un complejo de inferioridad terrible y mienten porque carecen de fantasía.
¿Se enamora un psicópata de otro, aún careciendo de alma?

Anónimo dijo...

¡qué maravilla! Ojalá la gente se dé cuenta de la importancia de lo que estás haciendo.

Me atrevo a suponer que todo esto viene a colación, aunque tomaras la decisión de no volver a nombrarlo, de la aparición de Rafael López Guerrero en el panorama de la Conciencia, dejando rastro de fechorías empresariales, académicas y personales, que sus seguidores no tienen la capacidad de discernir, a pesar de lo despiertos que dicen que están.

Excelente trabajo.

Tavo Jiménez de Armas dijo...

Anónimo dijo...
Me hago algunas preguntas, ya que he tenido, y tengo, a alguno de ellos muy cerca, y que detecté, no sólo yo...

Mil gracias por contar tu caso. En principio, hemos de ser cuidadosos a la hora de llegar a conclusiones sobre alguien en concreto. Puede que un sujeto tenga uno de los rasgos de un psicópata, lo cual no lo convierte en uno. De todos modos, yo no soy doctor, y estoy a prendiendo sobre el tema en cuestión a medida que lo comparto con vosotros. Si tenemos paciencia, el libro del Dr. Hare nos resolverá las dudas. Mañana vamos a por el capítulo 1. Un abrazo.

Tavo Jiménez de Armas dijo...

Reflexiones para el tiempo que estamos viviendo. Con la esperanza de que al recibirlas, nos ayuden a discernir, a evitar engaños, a decidir donde situarnos, para que no nos anestesien o droguen ... LO NECESITAMOS.
Y tengamos mucho cuidado de no caer en las redes de los 'Falsos Profetas'.
Hoy, una vez más y recogido por Mateo, Jesús nos habla del Proyecto Crístico de la Humanidad -BIEN- y del Sistema de Control-Caines -MAL- que trata de que fracase. Estamos en tiempo de cosecha.
Jesús dijo: Es semejante el reino de los cielos a uno (hijos co-creadores, responsables del proyecto) que sembró en su campo (Tierra, psique) semilla buena. Pero mientras su gente dormía (‘dormir’, como símbolo de no ser conscientes o no estar alertas), vino el enemigo (‘Satanás’, que significa ‘adversario’. Serpientes) y sembró cizaña (el Sistema de Control, los Caínes) entre el trigo y se fue. Cuando creció la hierba y dio fruto (‘trigo’, materia con Vida pero sin Conciencia), entonces apareció la cizaña (SC –Sistema de Control- Caínes). Acercándose los criados al amo, le dijeron: ‘Señor, ¿no has sembrado semilla buena en tu campo ¿De dónde viene, pues, que haya cizaña (SC en la psique,)?’. Él les contestó: ‘Eso es obra del enemigo (Satanás, Demiurgo, SC serpientes)’. Dijéronle ‘¿Quieres que vayamos y la arranquemos?’ Y él les dijo: ‘No. No sea que arranquéis con ella el trigo. Dejad que ambos (Caínes y Abeles) crezcan hasta la cosecha (espera de dos mil años, hasta hoy); y al tiempo de la cosecha (final del SC) diré a los segadores (ángeles de justicia): ‘tomad primero la cizaña (‘productos’ del SC) y atadla en haces para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’. (Mateo. 13:24)

Anónimo dijo...

Psicópatas somos todos un poco en la vida, al menos en alguna de nuestras etapas.
Mis reflexiones me llevan a preguntarme si no era un poco psicópata Picasso, Kafka, Dostoyevski, Buñuel...No, por que aunque veían la realidad de un modo diferente, estaban llenos de fantasía e imaginación y por eso no les hacía falta "robar o fingir" originalidad y autenticidad, aunque su visión de la vida fuese tan...diferente. Lo que les eximió de convertirse en uno de ellos.
Ser original es un don, pretender serlo, algo muy muy cutre, hablando llanamente. Y, por tanta inferioridad y carencias, surgen tantos psicópatas. De los malos.
Llevo dándole vueltas desde esta mañana...
Un saludo.

Anónimo dijo...

No confundiros, por favor...

La gente NACE psicópata. Desde niños se les detecta. Y aprenden a llorar, a reir... es decir, aprenden qué emociones son las correctas en cada momento, las que se esperan de ellos, porque ellos no tienen capacidad de sentir. Disimular lo que no sienten es para ellos tan natural como respirar.

Una cosa es ser travieso, mentirosete, etc. y otra cosa es utilizar a los demás sin escrúpulos, en una carencia absoluta de empatía que es lo que caracteriza a los psicópatas.

Anónimo, no digas que todos somos psicópatas en algún momento... habla por ti, pero es un tema tan grave y del que se tiene ya tanto conocimiento que es mejor no hacer divagaciones literarias para no confundir al personal...

Sigue leyendo los posts de Tavo, anda...

Anónimo dijo...

Por alusiones, dirigido al último anónimo. Si no tienen capacidad de sentir, ¿cómo es que tienen emociones?.
Por cierto, ¿tú has leído bien lo que Tavo sintetiza del libro sobre el que tratamos?.
Relee, quizás eres de los que no retienen..anda.
Un saludo, con educación.