jueves, 26 de abril de 2012

ANÁLISIS DE LA PELÍCULA 'THE MATRIX' (1)


¿QUÉ ES MATRIX?

En el sendero interpretativo hemos conocido historias hermosas (como La Joven del Agua, El Laberinto del Fauno o La Estirpe del Dragón) que avivan el alma e invitan a la reflexión. Ahora le llega el turno a The Matrix (1999).
Pocas películas han sido objeto de mayor estudio por parte de las nuevas generaciones, que se han sentido identificadas con el mensaje de que se hace eco, convirtiendo a toda la saga en obras de inusitado culto.
La afinidad del público joven con la trilogía hay que buscarla en la mezcla de filosofía, acción, y épica apocalíptica. A todo ello se le añade una estética única, que ha convertido al universo de los hermanos Wachowski en el más prominente de cuantos se describen en el subgénero que juega a cuestionarse las bases de la realidad. (En esa categoría tenemos a Blade Runner, Dark City, Terminator, o El Show de Truman, entre otras.)
Esta alegoría del mundo actual comienza en el año 1998. Desde un principio, las imágenes se nos muestran teñidas en tonos verdosos. Esta pigmentación nos conduce al uso que Night Shyamalan hizo del verde en La Joven del Agua, como recurso para mostrarnos una atmósfera de incomunicación y aislamiento.
En Capital City, la urbe en la que Matrix comienza su andadura, el clima emocional es frío, aislante, carente de confort…

LOS CELOS

Vemos una pantalla de ordenador. Y escuchamos una conversación telefónica entre una chica y un chico. Aunque no se nos muestran los rostros ni las identidades de quienes protagonizan tan interesante charla, diré que ella es Trinity y él se llama Cifra.
Él le dice que su turno de vigilancia ya ha concluido, pero la chica responde que le entretiene seguir ocupada en ello. Te gusta observarlo, ¿verdad?, añade Cifra, demasiado evidente en los celos que siente hacia el desconocido objeto de atención.
Es cierto que a Trinity le gusta observar a no sabemos quién, pero responde con un comentario evasivo y poco convincente.
-Al final lo mataremos, lo sabes –insiste Cifra.
-Morfeo cree que él es El Elegido –responde ella, justificando así el interés que demuestra.
El Elegido es un término que en inglés se traduce por The One, lo cual explicaría el nombre por el que ese escogido será identificado: Neo, anagrama de One. Además, Neo es prefijo que significa nuevo, adjetivo que añade información al supuesto cometido de dicho personaje.
Cifra le pregunta a la chica si comparte la opinión de Morfeo. Lo que yo crea no es importante, responde ella a su interlocutor. En ese instante ya se ha percatado de que la llamada telefónica está intervenida, y cuelga el auricular.
Trinity está en penumbra, en una habitación del Hotel Heart (Corazón), al que entran unos policías con intención de detenerla. La denominación del hotel, en términos simbólicos, personifica, quizás, la naturaleza emocional de la conversación, así como el carácter arquetípico de Trinity, que personifica al alma (receptora, emocional, femenina, simbólico 20 %) expectante de la conciencia (emisora, intelectual, masculina) que la complementa.
Al fin y al cabo, todo el diálogo ha girado en torno a El Elegido, un sujeto que -parece ser- inspira ciertos sentimientos de ternura en Trinity. Esto es algo que inquieta, y mucho, a Cifra, quien desconoce -como nosotros- lo determinantes que las emociones (fuerza motriz) de la chica podrían llegar a ser…
Trinity podría haber estado hablando desde un móvil, desde una cabina o incluso desde un locutorio, pero no. Está en la habitación 303 de un lúgubre hotel en abandono.
La numeración de la estancia ya nos indica algo. Nos induce a pensar que existe una íntima relación entre aquel cuarto y su eventual habitante, puesto que Trinity es Trinidad. Esa cifra capicúa, dado que se lee igual desde la derecha como desde la izquierda, revela el enfrentamiento entre dos trinidades opuestas. (Luego veremos que, en efecto, Trinity compone, junto a El Elegido y Morfeo, una trinidad con roles –que se complementan- muy bien definidos.)
Para una mayor comprensión, conviene recordar que ya en algunas religiones anteriores al cristianismo, caso de los cultos en Egipto e India, la divinidad era intuida como una triada de seres. Por consiguiente, la numeración que aparece en la puerta de la habitación de Trinity, podría representar una pugna mucho más eminente que la aparente entre una mujer y una pareja de policías.
Ya no hay dudas, se trata de una emboscada. La chica estaba en lo cierto cuando sospechó que su teléfono estaba pinchado. A las puertas del edificio llegan refuerzos policiales, y un vehículo negro con tres extraños, rígidos y circunspectos personajes con sobria e idéntica indumentaria. Sus ojos, a pesar de que el sol ya se ha puesto, cubiertos por gafas oscuras…
El empeño de esta, si se me permite, trinidad oscura, es hacerse con el control de la fea situación, relevando a los agentes de policía, quienes parecen no tener ni idea de contra quién se están enfrentando. En efecto, Trinity los reduce. Ella no es un objetivo policial común, sino una especie de elemento rebelde que debe ser aniquilado a toda costa.
(Insisto, el tono verde de la fotografía logra crear un clima frío y decadente que aporta emociones de desafecto y desamparo.)
La lucha, cuerpo a cuerpo, de los policías que han entrado a la habitación 303 para detener a Trinity, es desigual. La han menospreciado, porque ahora vemos que posee ciertas habilidades que serían tildadas de sobrehumanas; salta y flota en el aire, suspendida frente a sus adversarios. Aunque armados, los agentes acaban siendo derrotados por una mujer capaz de romper con la resistente gravedad…
Con escaso tiempo para escapar, Trinity habla por teléfono con Morfeo, el hombre al que se mencionó en la charla previa. Éste le indica que debe dirigirse a una calle concreta, donde hay una cabina telefónica que, entendemos, será vital para su escape.
Pero han llegado más policías y, lo que es peor, dos de los tres extraños y sombríos individuos dispuestos a destruirla, la siguen por la azotea del edificio. Esos dos sujetos parecen igualarse a Trinity en el uso de capacidades excepcionales: cuando la chica salta de un bloque a otro –separados por muchos metros-, sus perseguidores van más allá de lo humanamente aceptable y le pisan los talones.
Pero la suerte ha estado del lado de su presa, y Trinity logra acercarse a unos pocos metros de la cabina sugerida por Morfeo. Allí la espera el último miembro del trío de agentes especiales, quien conduce un enorme camión que pretende usar para arrollar a la joven rebelde. Se escucha el sonar de una llamada en la cabina, y Trinity corre hacia ella. El camión acelera en la misma dirección y choca con extrema violencia. Inexplicablemente, Trinity se ha volatilizado. La trinidad que pretendía darle captura no ha logrado, por ahora, su objetivo.
Esos tres hombres de negro que la perseguían deberán centrarse en apresar a un tal Neo, alguien de suma importancia para los rebeldes, a juicio de un desconocido y convincente informante en las filas lideradas por Morfeo, el mítico insurgente.

DESPIERTA, NEO

Más allá de la evidente alegoría de nexo entre dos mundos, entre dos dimensiones, el teléfono es un medio técnico que permite a Trinity escapar de quienes la hostigan. De algún modo, al levantar el auricular, su cuerpo, imagen que pulula en la dimensión física, ha desaparecido por completo.
Mientras tanto, en algún lugar de la oscura ciudad vemos otra pantalla de ordenador. Se trata del apartamento de Neo, quien duerme mientras la música que escuchaba sigue sonando en sus auriculares. Huelga añadir que el sueño de Neo, un tipo que ronda la treintena, va más allá de lo meramente físico; nos está sugiriendo la somnolencia espiritual generada por la granja, el Sistema de Control.
La pantalla del ordenador, a oscuras, comienza a mostrar una breve línea: Despierta, Neo. Y luego otra: Matrix te posee.
Sorprendido por la soberanía con la que se manifiesta su computadora, Neo trata de reaccionar. Y aparece una tercera consigna: Sigue al conejo blanco. Y, simultáneamente, sin tiempo a pensar demasiado, alguien llama a la puerta de entrada de su vivienda. Aturdido, abre la puerta y vemos a dos parejas jóvenes.
Por cierto, la numeración del apartamento de Neo es otra cifra capicúa, la 101, aportándonos información sobre la condición del personaje que, como ya vimos, podría ser –en opinión de Morfeo- El Elegido, The One. Esa unicidad, cualidad de excepción, se personifica en la cifra que vemos en la puerta, aunque también podría estar hablándonos del enfrentamiento entre dos realidades absolutas y opuestas, representados en ambos números uno. Desde luego, Neo está destinado a participar en ese combate, a modo de potente y moderno ariete contra los robustos muros de Matrix, alegoría del Sistema de Control.
Esa lucha dual de mundos podría tener su expresión en la escueta pero sustanciosa conversación entre Neo y Choi, el portavoz de los recién llegados. Cuando el visitante saluda a Neo, éste le dice que han acudido con dos (1+1) horas de retraso a la cita. Aquel breve encuentro consiste en la entrega, por parte de Neo, de un programa pirata por el cual nuestro protagonista recibe dos (1+1) mil dólares. Tras el pago, Choi añade: Aleluya, eres mi Jesucristo personal. Neo, el hacker, le pide discreción sobre sus actividades, a lo que Choi responde con una tranquilizadora expresión: Tranquilo, tú no existes…
Pero aquella no es una mera relación profesional. Parece ser que ambos son camaradas, y Neo le confiesa su desconcierto: ¿Has tenido alguna vez la sensación de no saber, con seguridad, si sueñas o estás despierto?
Choi apunta que esa es la impresión que tiene cuando está en las alas de las sustancias alucinógenas… Ante la evidente turbación de Neo, el visitante lo anima a que los acompañe de juerga y, aunque en un momento lo duda, su vacilación se disipa cuando advierte que en el hombro de la acompañante de su amigo hay un tatuaje de un conejo blanco…
Nuestro protagonista siente que hay cierta consistencia en la recomendación (Sigue al conejo blanco) que leyó en la pantalla de su ordenador. ¿Por qué resistirse a seguir su intuición? Ha captado la relación entre ambas imágenes y, a pesar de que podría tildar todo ese episodio nocturno de casualidad, Neo apuesta por lo invisible. Acertada decisión. La avidez por arrojar luz a las preguntas que rondan en su mente está siendo alimentada por un impulso externo, y pronto conseguirá las primeras respuestas a tantas incertidumbres.
Por lo pronto, lo vemos en medio del asfixiante ambiente de un club nocturno. Podría parecer el lugar menos adecuado, pero es allí donde Neo es abordado por Trinity, que lo saluda dando muestras de conocerlo.

TRINITY, LA MODERNA JADE

-¿Cómo sabes mi nombre? –pregunta extrañado.
-Sé muchas cosas sobre ti –replica ella-. Me llamo Trinity.
Neo, conocedor de ese nombre, había creído que semejante seudónimo –afamado en los círculos informáticos- pertenecería a un hombre. Una vez más la apariencia, los supuestos, se tambalean en su mente. (Neo es, todavía, una suerte de Cleveland Heep que no ve más allá de sus narices.)
Trinity advierte a Neo de la situación de peligro en la que él se encuentra, razón por la que lo ha convocado a ese encuentro. Te están vigilando, concluye. Y ante la mirada perpleja de su oyente se acerca aún más y le susurra al oído lo que él necesita oír, lo que precisaba haber escuchado de labios de alguien, para así no creerse loco y perdido en sus insólitas lucubraciones…
-Sé por lo que estás aquí, Neo. Sé lo que has estado haciendo. Sé por qué apenas duermes. Sé por qué vives solo y por qué, noche tras noche, te sientas ante tu ordenador… Le buscas a él. Lo sé porque una vez yo estuve buscando lo mismo, y cuando él me encontró me dijo que, en realidad, no le buscaba a él… Lo que buscaba era una respuesta. Es la pregunta lo que nos impulsa, Neo. Es la pregunta la que te ha traído aquí. Conoces la pregunta igual que yo.
-¿Qué es Matrix? –pregunta él.
-La respuesta la encontrarás por ahí. Te está buscando y te encontrará, siempre que lo desees.
La conversación entre Trinity y Neo, no exenta de cierta sensualidad más propia de un cortejo, nos ilustra a una mujer que lleva la iniciativa. Es la Jade del nuevo milenio, y Neo un renovado Lao Er… Es cierto que una Trinity semejante, demasiado independiente del patrón masculino predominante, generaría suspicacias en un varón común, pero Neo es de la nueva hornada, heraldo y obrero de una nueva forma de ver el mundo, razones más que suficientes para entender que se dejará cortejar al modo de Trinity, esa Jade vestida de cuero negro, también de cabello corto, igualmente como un viento de poniente. Doquiera que se hallaba, lo ponía todo en movimiento.
Pero Neo ya no es el Lao Er que debe asimilar la emancipación intelectual de su complemento. No. Neo no se avergüenza de saber que mientras él dormía en los sueños del corral, Trinity ya frecuentaba las casas de té y, a la pregunta ¿estáis dispuestos a resistir?, vociferaba en nombre de los despiertos: ¡Lo estamos!
Esta Trinity estuvo dispuesta a escuchar las cosas reales que Morfeo (personificación del intelecto que opera desde lo elevado, eventual portador de la conciencia –simbólico 80 %- que ha de depositar en Neo) le reveló. Y este Neo no se siente degradado al escuchar las verdades de labios de una mujer; ni siquiera se siente vulnerable cuando Trinity, esa Jade que no pide un libro sino que lo ofrece, le confiesa que sabe muchas cosas sobre él…
Puede que lo más apropiado sea añadir aquellos pensamientos que nacieron en la mente de Lao Er cuando comenzó a adentrarse en la senda femenina: Tan dulce era aquel movimiento, tan afectuoso, que el joven no acertó a decir palabra. Fue el mejor instante de su vida (…) Se preguntó cómo había podido ser tan necio que no había acertado a comprender lo que era el corazón femenino. Pero nadie se lo había explicado. (…) Ahora la poseía en realidad, porque ella se le ofrecía.
El destino elegido por Trinity es muy cercano al de Jade y su suegra, Ling Sao, cuando se deciden a resolver el problema creado por Wu Lien, el comerciante que no sólo colabora con el enemigo sino que pone en peligro la integridad física de la familia de campesinos. En ese sentido, Trinity se preguntó por Matrix, implicándose –con todas sus consecuencias- en el propósito de la acción, mientras otros perdían el tiempo hablando…

EL INDISCIPLINADO SEÑOR ANDERSON

Tras la escena en el club, vemos a Neo durmiendo mientras suena el despertador y llega tarde a su trabajo, como programador informático en una empresa llamada Metacortex, término que alude a la labor esencial de Neo, puesto que meta significa lo que trasciende a, mientras cortex es corteza en español, cuya acepción aquí podría hacer referencia a la corteza cerebral, el tejido nervioso que cubre los dos hemisferios cerebrales. Luego, el nombre de la empresa nos indicaría que el personaje trata de ir ‘más allá del uso ordinario del cerebro’ (en el ejercicio de la conciencia), hacia otra realidad, para lo cual deberá desprogramarlo del paradigma cultural que hasta entonces ha creído real.
Dicho esto, debemos saber que Neo no es sino el sobrenombre de un individuo llamado Thomas Anderson. La información más precisa sobre el señor Anderson nos la irá dando a conocer gente que, desde luego, no tiene un buen concepto de él.
Es el caso de su jefe en Metacortex, quien le echa una reprimenda en estos términos: Tiene usted un problema con la autoridad. Se cree usted muy especial y que, por algún motivo, las reglas no están hechas para usted. Obviamente se equivoca.
Nótese que esta amonestación puede ser aplicada en un sentido mucho más amplio que el meramente laboral y, como el resto de la bronca, consiste en una alegoría sobre el funcionamiento de la granja (Sistema de Control) y las molestias que provoca toda rebeldía: Si un empleado tiene un problema, la compañía tiene un problema… Deberá tomar una decisión, señor Anderson. O decide estar puntualmente en su mesa de ahora en adelante, o deberá buscarse otro trabajo.
En otras palabras: El Sr. Anderson es un alma (20 %) que, por su tendencia –aún no completamente desarrollada- a ejercer desde posiciones intelectualmente más elevadas (conciencia, 80 %) de las que desearía el Sistema de Control, se convierte en una amenaza para el mismo.
La noche anterior, Trinity alentaba a Neo a buscar la respuesta a qué es Matrix (la encontrarás por ahí. Te está buscando y te encontrará, siempre que lo desees); ahora, su jefe lo insta a hacer una elección: formar parte del todo, o excluirse.
No por casualidad, cuando su superior le está exponiendo que cada empleado (alegoría de las almas que componen el Sistema de Control de naturaleza meramente productivo) debe entender que forma parte de un todo, la mirada de Neo está centrada en las ventanas que miran al mundo exterior. Por ellas corre el agua enjabonada, puesto que los limpiadores están fregando los cristales, formando una cortinilla muy parecida a la caída de caracteres típicamente característica de la representación de Matrix. Esa curiosidad trata de acentuar el cariz trascendente de la decisión que se le pide al protagonista, indicándonos el nexo entre lo estrictamente individual (las circunstancias personales y laborales de Thomas Anderson) y lo colectivo (la influencia que las acciones de Neo tendrán en el conjunto), el sistema global.
Ya frente a su ordenador de trabajo en una de las compañías de software más importantes del mundo, Thomas Anderson recibe un envío de correos. Se trata de un móvil que, nada más estar en sus manos, comienza a sonar. Asombrado, Neo atiende la llamada. Una voz misteriosa, grave y serena, se dirige a él por su alias.
-Hola, Neo. ¿Sabes quién soy?
-¿Morfeo?
-Sí. Llevaba tiempo buscándote, Neo. No sé si estarás preparado para ver lo que quiero enseñarte. Pero, desgraciadamente, se nos ha acabado el tiempo a los dos. Van a por ti, Neo, y no sé lo que piensan hacerte.
¿Quiénes van a por él? No tiene sino que levantarse de su sillón y observar cómo dos de los agentes que trataron de dar caza a Trinity están preguntando por él.
Morfeo –personificación de la conciencia de Neo, que éste aún no ha adquirido- desea transferir a Thomas Anderson (alma, 20 %) el contenido intelectual que lo convertirá en Neo (alma + conciencia, 80 %).
La conversación telefónica entre Morfeo y Neo va más allá de lo ordinario, si tenemos en cuenta que Morfeo –aunque no está físicamente presente en aquel lugar- ofrece indicaciones precisas (cometido propio de la Conciencia, 80 %, intelecto) a su interlocutor (el alma, 20 %, emociones), tal como si estuviese observando la acción. Neo, apoyándose en esas directrices, trata de huir, pero la única opción es salir por una ventana del edificio. Abrumado, intenta evitar la detención y sale por la ventana, pero el peligro es evidente. Después de tantear sus posibilidades, lo vemos salir detenido…
El nombre original de Neo nos ofrece una información extra. Thomas es un nombre que significa gemelo, mientras que Anderson significa hijo de Andrés. Y Andrés significa hombre, luego tenemos que Anderson equivale a hijo de hombre, uno de los títulos con que es identificado Jesucristo. De este modo, se entiende que el nombre propio unido al apellido (resultando gemelo + hijo de hombre) nos conduce a una estrecha similitud entre los caracteres de Neo y Jesucristo, emparejamiento que ya nos había advertido Choi: Aleluya, eres mi Jesucristo personal.
Esta identificación entre Cristo (figura arquetípica del humano que ejerce desde la conciencia que se complementa con las emociones) y Neo viene a consolidar la importancia que el hacker tiene para los agentes que lo han detenido. Si en el caso de Jesús de Nazaret tenemos a la personificación de una conciencia (intelecto activo, emisor –no receptor-) enfrentada con el Sistema de Control, en Neo observamos al ente que está recorriendo la senda iniciática que conduce al conocimiento de su propia identidad (en términos intelectuales, de conciencia), en el marco de un mundo que sabe corrupto y agresivo, como preparación para ejercer su particular misión.
De hecho, si la chispa divina del arquetipo llamado Jesús tiene su origen en el vínculo con la fuente creadora que él llama Padre, en el caso de Thomas Anderson tenemos la voz potente de una entidad llamada Morfeo (nombre de la deidad griega que induce a soñar), que ejerce –eventualmente- de transmisor del cosmos espiritual, como portador temporal de la conciencia (80 %) que desea incorporar a Thomas Anderson.

EL INTERROGATORIO

Ya detenido, Anderson recibe la visita de los agentes cuyo cometido es combatir a todos los disidentes del sistema. Un sistema que es opresor cuando no hay otra opción, pero que es mayormente disuasorio con los que ponen su mente a pensar. Así da largas. Disuade entreteniendo, induciendo a que el crítico se recree en aquellos elementos que hacen el cautiverio más soportable; anima a clonar la vida del objeto de admiración y envidia; inculca sus preceptos desde la más tierna infancia, estimulando a los cachorros del esclavo a tener fe (en lugar de espíritu crítico), a travestirse con afán competitivo, a memorizar en vez de aprender, a acatar en lugar de discrepar…
A estos tres individuos los vimos cuando iban tras Trinity, y ya entonces quedó claro que uno de ellos era el jefe: Smith. Circunspecto, sereno, siempre comedido, y sin que su voz sufra alteración alguna, Smith es la verdadera personificación de todo aquello que Neo debe combatir.
Durante el interrogatorio al que se somete al programador informático, sale a relucir su doble vida: Thomas Anderson, empleado de Metacortex y cumplidor con el pago de sus impuestos. En esta vida, ordinaria hasta el extremo, Anderson no causa problemas a la granja.
El disgusto está en esa otra vida, nocturna, entre ordenadores, en la que se hace llamar Neo y es culpable de todos los delitos informáticos posibles. Ahí está el meollo. Porque esa segunda existencia suya, la virtual, es pura alegoría del uso de la conciencia que, por limitada que aún esté en Neo, es peligrosísima para Matrix, para el Sistema de Control.
Esa virtualidad, intangible (como lo es la conciencia), casi irreal (si no fuera porque la conciencia SE EXPRESA EN ACTOS: ‘Por sus HECHOS los conoceréis’), rebasa las murallas levantadas para que la insubordinación no se desarrolle. Cierto es que el señor Anderson ayuda a su casera a sacar la basura, y que cumple religiosamente con el pago de sus impuestos, pero su atrevimiento está en lo que realiza en la privacidad de su mente (expresada en la nocturnidad en la que no existe Anderson, sino Neo). De alguna forma ya ha comenzado a trascender, desde el momento en que dudó de la consistencia y bondad del sistema.
Porque, en esencia, los agentes como Smith necesitan –a toda costa- que la masa amorfa no se preocupe sino del cumplimiento de los deberes físicos más elementales. Buscan que el humano sea un mero gestor –productivo y eficiente- de las obligaciones cotidianas. No desean actividad intelectual crítica, ni una espiritualidad reticente con la fe grupal. No. Ellos precisan que después de una dura jornada laboral se descanse para el nuevo día. Requieren que el ganado acuda a las rebajas, que bautice a sus hijos, que –con pasión religiosa- disfrute con el fútbol y sienta –fervorosamente- los colores de su equipo. Sí, se demanda al esclavo que se disfrace en carnavales, que haga bulto en las variopintas manifestaciones religiosas, que se endeude en las satánicas navidades recordando, a golpe de un derroche que no honra sino a sus majestades los comerciantes, el falso nacimiento del niño dios.
Por eso, por ser una anomalía en el funcionamiento del sistema, Neo es un elemento a monitorizar, para poder seguirlo y llegar a la entidad (Morfeo) que lo inspira. Un Morfeo (conciencia) que conoce y repudia la ceremoniosa y esclavizante vida de la que hablo unos renglones atrás.
No obstante, Smith desconoce la verdadera magnitud del hombre al que está interrogando. Y el origen de su desconocimiento no es sino su incapacidad, como elemento consustancial de la granja (Sistema de Control), para ir más allá de las imágenes. Lo que nace del Sistema y lo defiende sólo ve el continente (imagen), pero se pierde el contenido (la esencia, el arquetipo). Smith y los suyos son nulos en la interpretación real de los acontecimientos, los nombres, las señales, pues su distorsión, su vacío e inconsistencia, los incapacita para ir más allá de lo que tienen frente a sus narices.
Así, el agente no advierte que Neo, como mínimo, es tan peligroso como el Morfeo al que busca dar captura. (Después de todo, Morfeo no es sino una expresión externa de la conciencia de Neo.) Y esa ceguera suya libra a Thomas Anderson de una muerte inmediata.
El propósito de todo el interrogatorio de Smith y sus colegas es que Thomas Anderson colabore y se preste a conducirles hasta Morfeo, según las autoridades de la granja, el individuo más peligroso que existe. Morfeo es, simple y llanamente, considerado un terrorista. ¿A que no es absurdo pensar que –en efecto- en nuestro mundo actual, la conciencia individual, intransferible pero contagiosa, es una verdadera entidad terrorista contra el Sistema de Control?
Con la misma educación y diplomacia ejercida por Smith, Neo les hace saber, de una forma muy evidente, que no está dispuesto a colaborar lo más mínimo. Más aún, conocedor de sus derechos, exige poder hacer una llamada telefónica. Sin embargo, Smith le dice que para qué hacer esa llamada si es incapaz de hablar…
En efecto, inexplicablemente, la boca de Neo no puede emitir sonido alguno. Es más, sus labios acaban literalmente sellados. Es evidente que estos individuos poseen la capacidad de ejercer un cierto poder sobre el mundo de las imágenes. También Morfeo demostró una aptitud sobrehumana cuando, sin estar presente, fue capaz de guiar a Neo en el edificio de Metacortex. Igualmente, Trinity logró escapar del Hotel Heart dando titánicos saltos que le permitieron ir de azotea en azotea.
Desesperado por lo que -repentinamente- le ha ocurrido, Neo es agarrado por los agentes, que le introducen, a través del ombligo, una especie de híbrido eléctrico-orgánico que servirá para mantenerlo localizado y poder, así, dar con Morfeo.
Tras esa escena, como es de esperar en una trama de estas características, Neo aparece en su apartamento, despertando de lo que cree es una pesadilla. Puesto que su boca no está sellada ni su vientre muestra alteración alguna, la experiencia del interrogatorio flota ambiguamente entre sus recuerdos.

EMPEZANDO POR ADÁN

Y el teléfono vuelve a sonar. De hecho, esta escena es muy similar a la del comienzo, cuando el protagonista despierta y observa que en la pantalla de su ordenador algo o alguien, se dirige a él. Aquella epifanía, como manifestación mágica, inexplicable, supuso la entrada de Trinity (personificación de las fuerzas motrices, emocionales) en su vida. Ahora, al levantar el teléfono, exactamente cuando él ha despertado, Neo deberá dar un paso más. Se escucha la voz de Morfeo (conciencia de Thomas Anderson)…
-Han pinchado la línea, así que debo ser breve. Ellos te han encontrado antes, pero subestiman lo importante que eres. Si supieran lo que yo sé, quizás estarías muerto.
-¿Qué me está pasando? –pregunta desorientado.
-Tú eres El Elegido, Neo –se escucha un trueno que asiente en la madrugada-. Te habrás pasado los últimos años buscándome, pero yo he pasado toda mi vida esperándote. ¿Aun quieres que nos conozcamos?
En efecto, Thomas Anderson –como humano disconforme con un Sistema de Control que lo hace sentirse un exiliado- es el alma (20 %) deseosa de hallar su complemento (80 %, conciencia); lógicamente, cuando Morfeo se expresa (yo llevo toda mi vida esperándote), es la voz de una conciencia que requiere de la voluntad del alma (contenida en un físico, en una imagen corpórea) para manifestarse en HECHOS.
Neo responde afirmativamente al ofrecimiento, y Morfeo lo emplaza a ir al puente de la Calle Adams. Una vez allí se nos ofrece un plano bajo el puente, desde donde observamos caer la lluvia -a modo de cortina-, que vuelve a evocar la lluvia de caracteres de Matrix…
Podría pensarse que el nombre de la calle –Adams- carece de importancia, pero como hemos tenido ocasión de ver en este análisis y en las obras anteriores, los más pequeños e insignificantes detalles son aportes suplementarios de información.
Desde esa perspectiva, Neo, casi obligado por los acontecimientos externos a emprender el camino de su propio conocimiento (y la consecuente labor redentora hacia el mundo), adopta la condición del (arquetipo del) primer ser humano creado, en su senda de regreso al simbólico Paraíso (el mundo post Matrix). Sí, Adams (Adán en español) es el punto de encuentro con esa senda. De ahí el puente, símbolo del enlace entre dos realidades: 1) Origen: Adán (alma sin conciencia) y 2) Destino: Neo (alma en proceso de adquisición de conciencia).
Cada nuevo paso, cada experiencia a vivir, le irán devolviendo a Anderson (‘hijo de hombre’) su identidad primigenia (20 % + 80 %, alma + conciencia = hombre completo).
Se le acerca un vehículo. En él viaja Trinity -sentada en los asientos traseros-, que lo invita a subir. Neo acepta y, nada más sentarse junto a ella, otra chica (llamada Interruptor) lo apunta con una pistola. Puede que Neo no tenga constancia precisa de que han insertado en su cuerpo un mecanismo de rastreo, pero las chicas lo saben y deben protegerse. Interruptor le ordena que se quite la camiseta. Neo se niega, razón por la que ésta le dice en un tono severo: a nuestra manera o carretera. Cruce de miradas entre Neo y Trinity y, cuando el chico se dispone a salir del coche, ella le dice…
-Por favor, confía en mí.
-¿Por qué? –pregunta él.
-Porque ya has estado allí (en el Sistema de Control, se entiende), Neo –insiste Trinity. Su tono es sincero y convincente-. Conoces ese camino. Sabes, exactamente, dónde acaba. Y yo sé que no es donde quieres estar.
Persuadido por los argumentos de Trinity, Neo accede a ser examinado.
Huelga decir que el implante en el cuerpo de Thomas Anderson tiene una lectura que va más allá de lo evidente. La prueba que acaba de pasar en el vehículo, orquestada por dos mujeres, es un primer vencimiento sobre su propio ego; más concretamente, sobre esa común reticencia masculina a supeditarse a una reivindicación de origen femenino. No obstante, como prueba verdadera, no debían ponérselo nada fácil. De hecho, Trinity guardó prudencial silencio ante la dureza de su compañera (Interruptor), y únicamente intervino para persuadir a Neo mediante argumentos (derivado de conciencia, intelecto) y una cierta dosis de ternura (derivado de vida, emociones).
Sí, ternura. Al igual que en el primer encuentro, en el club nocturno, Trinity da sutiles muestras de amor -aquí matizado en la petición de confianza- que envuelven los argumentos con los que Neo se convencerá. Se diría que las razones esgrimidas por ella (Conoces ese camino…Y yo sé que no es donde quieres estar), más allá de su obvio contenido, llegan a Neo gracias a una cómplice correspondencia a los velados sentimientos de Trinity.
El consentimiento interior de Neo da paso a que Trinity le diga al conductor, llamado Apoc, que encienda la luz. (Sólo se enciende la luz cuando Neo pasa la prueba puesta por Interruptor.) Acto seguido, con un extraño artilugio, le extraen a Neo el implante colocado por el agente Smith.
Por cierto, el nombre del conductor es apócope de Apocalipsis, el último libro bíblico, que significa ‘revelación’. Así, pues, la prueba superada por Neo –puesta por Interruptor-, conduce a que Apocalipsis (revelación), encienda la luz.
Libres de todo seguimiento, bajo una lluvia torrencial -que vuelve a mostrársenos cayendo en forma de cortina- llegamos hasta el edificio abandonado donde Morfeo (conciencia lista para instalarse en el alma) y Neo (alma lista para que se le instale la conciencia) se encontrarán por primera vez. Como anticipo de las dos dimensiones en que se mueven nuestros personajes, las baldosas del interior del edificio componen un inmenso tablero de ajedrez, sólo blanco y negro.
Trinity conduce a Neo hasta la sala en la que Morfeo lo está esperando.
-Deja que te dé un consejo –dice la chica-. Sé sincero. Él sabe más de lo que imaginas. (Acertado mensaje el de Trinity, pues, ciertamente, nuestra conciencia sabe todo de nosotros.)

YO NO ESPERO NADA. LO SÉ

Morfeo permanece en pie junto a la ventana. La tormenta es ensordecedora.
-Ya era hora –dice el terrorista más buscado-. Bienvenido, Neo. Como habrás imaginado, yo soy Morfeo.
-Es un honor conocerte –añade el recién llegado.
-No. El honor es mío –y es que estamos ante las formalidades reales y sinceras que rigen más allá de Matrix. Para Morfeo, Thomas Anderson es aquel por el cual él ha estado trabajando. En el entendimiento humano podría decirse que Morfeo es el precursor, el anunciador (a modo de moderno Juan el Bautista), del Mesías Neo, razón por la que no duda en mostrar sus respetos al desconocido señor Anderson.
En medio de alusiones a Alicia en el País de las Maravillas, emblema de las tramas que describen el acceso a otras realidades, se desarrolla un interesante diálogo sobre el destino, la acción consciente en la vida diaria, la intuición, etc. Se puede decir que estamos ante la escena-conversación más explícita y clarificadora sobre qué es Matrix. Es, tal vez, el coloquio que mayor atracción ejerce sobre la tropa de simpatizantes del film.
Posiblemente porque, de una manera sencilla y muy visual (excesivamente visual, con todo lo peligroso que ello puede ser para mentes poco curtidas, que tienden a hacer lecturas demasiado literales), esta experiencia cinematográfica puso palabras e imágenes a lo que muchas personas intuían (como esa astilla clavada en tu mente, que diría Morfeo) y no habían sabido verbalizar.
Ahí radica la trascendencia y frescura del discurso de Morfeo, en que vocalizó lo inefable, lo que emanaba del inconsciente colectivo. Y en Keanu Reeves, el actor que interpreta al atento Neo, muchos vimos nuestro propio e incrédulo rostro.
-Matrix nos rodea –comienza a hablar Morfeo, actuando como transmisor de la conciencia de Neo-. Está por todas partes. Incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.
-¿Qué verdad?
-Que eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio; naciste en una prisión que no puedes ni saborear ni oler ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia, no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos.
Sin duda, estas palabras son una verdadera epifanía, un flash de luz en forma de alegoría sobre nuestro presente.
Y puesto que Matrix no se puede explicar, sino que debe ser vista, experimentada, Morfeo propone a Neo una nueva elección, sin retorno. Extrae dos píldoras de una cajita y le da a escoger…
-Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte (entendiendo por cama al espacio que hasta hoy ha ocupado en el mundo, dormitando). Si tomas la roja, te quedarás en el país de las maravillas, y yo te mostraré hasta dónde llega la madriguera de conejos… Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más.
Y Neo, no podía ser de otro modo, se decanta por tomar la pastilla roja.

Continuará.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

EEUU acuerda con Afganistán continuar en el país hasta el 2024

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/23/internacional/1335200775.html

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EL EFECTO LUCIFER
(La imposibilidad metafísica de criar pepinos policiales dulces en barricas de vinagre)

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=148386

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Memoria de bombas y niños
Se cumplen 75 años del bombardeo de Gernika. Los supervivientes se salvaron por los numerosos refugios repartidos en el pueblo. El asalto se saldó con 153 muertos y muchas familias exiliadas

http://politica.elpais.com/politica/2012/04/21/actualidad/1335034415_047853.html

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PRIMERA PARTE: UN DISCURSO PÚBLICO INCESANTE Y REPETITIVO
Al Qaida y la conciencia humana
por Michel Chossudovsky

http://www.voltairenet.org/Al-Qaida-y-la-conciencia-humana

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Salen a la luz los estudios psiquiátricos de Hess
En la mente de los nazis

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/20/internacional/1334938972.html

Anónimo dijo...

BBVA implicado en el caso Urdangarín: nuevos emails acrecientan todavía más las sospechas sobre la entidad que preside Francisco González

http://www.extraconfidencial.com/articulos.asp?idarticulo=9383

Jon Ronson, detector de psicópatas:
"Cierto capitalismo recompensa al psicópata"

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120326/54276959482/jon-ronson-cierto-capitalismo-recompensa-psicopata.html

Cebrián afirma que la prensa ya no vertebra la opinión pública

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/22/actualidad/1335120279_956448.html

Un niño saudí de cuatro años mata a su padre por no regalarle una PlayStation El menor vio como su padre llegó a casa sin la consola, y en un descuido, le quitó su arma y le disparó a la cabeza

http://www.abc.es/20120423/sociedad/abci-mata-padre-playstation-201204231615.html

Gilles Lipovetsky: "La alta cultura no protegió al mundo del nazismo"

http://www.publico.es/430911/gilles-lipovetsky-la-alta-cultura-no-protegio-al-mundo-del-nazismo

Anónimo dijo...

El arsenal del cardenal 'Rambo'Domenico Calcagno, responsable de la gestión del patrimonio inmobiliario del Vaticano, guarda en su casa trece armas: "Son piezas de antiguedad sin importancia", se excusa

http://www.publico.es/internacional/431030/el-arsenal-del-cardenal-rambo

Anónimo dijo...

Rafael López Guerrero, el falso doctor invitado por la UAL para una conferencia magistral había sido denunciado por falsedad e intrusismo en 2011

http://www.noticiasdealmeria.com/noticia/67573/ALMER%C3%8DA/falso-doctor-invitado-ual-conferencia-magistral-hab%C3%ADa-sido-denunciado-falsedad-intrusismo-2011.html

Anónimo dijo...

Todos tenemos un Matrix del que a menudo tenemos que salir para poder ver la vida tal y como es. Ese Matrix pueden ser problemas que nos nublan la visión, puede ser falta de nuestra propia voluntad para seguir adelante, puede ser muchas cosas, pero todas ellas tienen en común el hecho de que debemos darnos cuenta y escapar antes de que se conviertan en nuestro día a día. Si eso ocurre estás perdido.

Tonan dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=KZlit8c6vV0

el pasaporte del sr anderson caduca el 11 septiembre del 2001 , la pelicula esta rodada en el 99 , minuto 17 de l apelicula en el interrogatorio

Tonan dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=KZlit8c6vV0

el pasaport del señor anderson caduc ael dia de las torres el 11 september 2001 , la peli es del 99 , minuto 17

Tavo Jiménez de Armas dijo...

Audioespai comparte con todos nosotros el audio (mp3) del análisis de 'Matrix'. Gracias, Audioespai!

http://www.ivoox.com/analisis-pelicula-the-matrix-tavo-audios-mp3_rf_1205908_1.html

Anónimo dijo...

Muy buen análisis. Gracias

olivia saravia dijo...

Buena