lunes, 14 de noviembre de 2011

INVASIÓN (3)

Hay varias ‘hojas de ruta’ que confluyen en el tiempo, y se mezclan. Hay una oportunidad para la evolución, pero hay otra oportunidad para la involución, provocada por la confusión que, en el ejercicio de su libre albedrío, llevan a cabo los falsos profetas.
Profetas a quienes los ‘susurradores’ han transmitido -y seguirán transmitiendo- su interesado guión, con un tono concreto, con una marcada –pero casi imperceptible- naturaleza satánica, o sea, opresiva para el alma.
Huelga decir que algunas de esas hojas de ruta se apropian de conceptos reales, usándolos en su conveniencia en una estrategia que es tan antigua como el mismo mundo. Veamos en mayor profundidad en qué consiste dicha manipulación.

Analizando la filosofía de la Nueva Era mediante la observación de los creyentes

Asentados en el ‘amor incondicional’, para los creyentes, la palabra ‘mal’ es tabú. Acaso, por una inconsciente asociación entre ‘mal’, el concepto ‘pecado’ y la religión (que tan dramáticamente ha abusado del término) de la que se reniega.
Para el creyente, de algún modo, dejar atrás (o pretenderlo) la religión que le ha impregnado desde la infancia, implica un abandono de todas las consideraciones que surgían alrededor del temor alimentado por la filosofía del pecado; de tal forma que los –hasta entonces- sentimientos castigados (extremo de la balanza) se liberan hasta llegar al extremo de la insensatez. Ese otro extremo de la balanza da rienda suelta –salvajemente- a las emociones que, inconscientemente, el individuo asocia con el temor con el que se lo ha alimentado.
Así, acabar con el temor (hasta entonces inducido) conduce a eliminar restricciones a las emociones.
Se comprende, pues, que de los prejuicios que la institución religiosa convertía en ‘condiciones’ para acceder al cielo prometido, se pasara –ya superada formal pero no psíquicamente la etapa de miembro del rebaño religioso- a la incondicionalidad que garantiza el cielo (en la Tierra, la Nueva Era) para todos aquellos que, por el simple hecho de seguir lo que dictan sus emociones (excepto el miedo y el odio), son merecedores de él.
Suprimiendo el ‘pecado’ y el temor, del evangelio del creyente de la Nueva Era, inconscientemente se ha extirpado también todo lo que pueda producir desasosiego, incluido aquello que suene a regulador intelectual, como lo es un código ético cimentado en la justicia. La asociación que el creyente de la Nueva Era hace entre ‘doctrina religiosa’ (cargada de prejuicios y preceptos absurdos) y ‘pecado’, trae como fatal consecuencia una suerte de desregularización que coloca toda la soberanía del individuo en lo que las emociones le dictan. La Conciencia, marginada.
Y, obviamente, lo que las emociones dictan no implica, intrínsecamente, ni ecuanimidad ni cualquier otro concepto elevado. Las emociones a las que esos creyentes se refieren, en tanto que no sujetas por las manos de un intelecto cultivado, elevado, no tienen mayor esencia espiritual que una simple excitación sexual.
Es, básicamente, una perversa dictadura de las emociones, un comercio –al modo del neoliberalismo imperante- que no es gestionado por un organismo independiente (Conciencia) que evite los abusos de quienes se aprovechan de esa ‘desregularización emocional’. Digamos que el juez que dictamina en la psique del creyente no es la Dikaiosunen (rectitud / justicia) a la que se refiere Mateo 6.33: ‘Buscad primero el reino y SU JUSTICIA (Dikaiosunēn), y todas estas cosas os serán añadidas’
Obviamente, toda esta estructura y procesos mentales que estoy describiendo, en los creyentes no han pasado por un escrupuloso tamiz intelectual. ¿Por qué no? Pues por una razón muy sencilla: mientras que a las emociones (que ellos identifican con el corazón) se les otorga el beneplácito de poder ser filtradas durante el proceso evolutivo, dejando fuera el odio y el temor, al intelecto (que ellos llaman mente o razón) –puesto que lo identifican como el mal- no se le ofrece sino las maletas en la puerta: parálisis, condenada a no expresarse. Y la enajenación perdura.
¿Por qué identifican al intelecto como el mal supremo? Pues por la misma razón por la que un torpe pajarillo consideraría que la hábil serpiente es maligna: ha usado sus habilidades estratégicas para darle caza.
Igualmente, el creyente considera que el mal reside en una mente traicionera (la del lejano y astuto magnate que oprime a través de la corporación en la City de Londres o en Wall Street, y del líder que diseña sus planes de dominación mundial desde Roma, Tel Aviv o Washington). De ahí, sospecho, la equivocada asociación entre mente y mal, identificando todo proceso o proyecto intelectual como un sinónimo de maquiavelismo. Ese error es lo que se llama falta de astucia.
Puesto que las almas han estado condenadas a no ejercer su propio criterio, sino que han sido obligadas a someterse a un código opresor (impuesto por los ‘tutores’), todo nuevo código que pretenda gestionar (aun por el bien propio y general) las emociones es rechazado. Y con el veto, la imposibilidad de que el intelecto cristalice, durante el proceso evolutivo, en sabiduría (Conciencia).
Además, la demonización/neutralización del intelecto por parte de la Nueva Era, como acto previsto dentro de la ‘hoja de ruta’ del Sistema de Control, no sólo no supone un paso más en el infinito sendero de la evolución, sino que forma parte del mismo bucle de la doctrina religiosa imperante desde hace milenios. Me explico: estigmatizar la mente ha sido uno de los pilares esenciales de la estructura religiosa del Sistema de Control, lo cual es muy comprensible, puesto que un alma (20 % encarnado, emociones, receptivo) estará siempre expuesta a los dictados de otros mientras no se ‘espose’ con su complementaria Conciencia (80 % incorpóreo, intelecto, emisor). Sin la acción permanente de Conciencia, el ser humano estará siempre en manos de tutores.
Esa fractura (que en términos evolutivos es una oportunidad) entre el alma y su Conciencia es la que aparece, sistemáticamente, en las películas icónicas que he venido analizando. La realidad arquetípica tomando forma en imágenes que puedan ser analizadas y comprendidas:
Y el entramado religioso lo ha tenido siempre muy claro, de ahí que antes, durante y después de que se encendieran las hogueras de la Inquisición Española, lo que ha primado es acabar con la luz que otorga el espíritu crítico (escaleras que conducen a la Conciencia).
Y Nueva Era, que no es sino un refrito de los reaccionarios modelos imperantes durante la Vieja Era que agoniza, le hace el juego colocándole al intelecto el sambenito que obstaculice el ‘aterrizaje’, el ‘anclaje’ de la Conciencia (80 %), en la psique. Pues la psique sería, en términos arquetípicos, la cámara nupcial donde el Esposo (Conciencia, 80 %) y la Esposa (Vida, alma, 20 %) se funden y crean (hechos, frutos, conductas).
Una cámara nupcial donde está plenamente presente Dikaiosunēn, la rectitud, la justicia, la directriz emitida por la Conciencia en pos de proteger a LAS almas (no sólo a la propia) de toda acción de los humanoides, los psicópatas que ni sienten ni padecen (aunque imitan muy bien). La Conciencia EMITE, la Vida (alma), RECIBE.
De ahí el perdón como pilar de la envenenada doctrina inyectada a las almas, a fin de que fuesen tolerantes con todo aquel pernicioso comportamiento originado por los humanoides, quienes, a fin de cuentas, no son sino entes carentes de Vida (20 %), que han de fingir para pasar inadvertidos y, de ese modo, drenar emocionalmente a las almas.
En este contexto, lo que sigue puede ser perfectamente comprendido como un mensaje de alerta emitido por la Conciencia hacia su propia alma:
Más aún, para aquellos a los que todavía les quede alguna duda: el nacionalcatolicismo, en el ejercicio de suplantación que lo define como la puta babilónica, sigue afirmando que ella –la iglesia- como conjunto de almas, es ‘la única Esposa de Cristo’ (Declaración ‘Dominus Iesus’ sobre la Unidad y la Universalidad Salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, 6 de agosto de 2000).
Dicho en otros términos: si mi presunción de que el Sistema de Control es una estructura diseñada y sostenida por inteligencias sobrehumanas, es cierta, el afán de la Nueva Era por borrar todo vestigio del crítico intelecto (soberano sobre las emociones) no es sino una fase más que completa la hoja de ruta prevista.
Con la inmersión del sujeto en la Nueva Era, la brújula del creyente no es un código comprometido con una ética protectora de la inocencia (no sólo la suya propia, sino LA DE LOS DEMÁS), sino que todo viene regido por el relativismo interesado de las emociones.
Un código ético que ejerce como expresión material del simbólico 80 %, la Conciencia no sujeta al Sistema de Control (del cual forma parte tanto la estructura religiosa -y su consecuente doctrina-, como la pueril filosofía del amor incondicional).
Código ético, que aunque se expresa en términos intelectuales hunde sus raíces en una esencia netamente emocional (la ‘regla del oro’: no querer para los demás lo que no se quiere para uno mismo), es el masculino que protege al femenino. O lo que es igual: el intelecto (expresión del Padre-Fuente) que se complementa con las emociones (alma, expresión de la Madre-Fuente).
Sin un elevado código ético que regule las emociones desbocadas de unas almas aún (inconscientemente) participativas de las estructuras psíquicas del Sistema de Control, el mal se relativiza frente al bien, la mentira frente a la verdad, lo deshonesto frente a lo honesto.
Como pura estrategia por parte de las entidades opresoras del Sistema de Control, es muy conveniente que el creyente de Nueva Era se aferre (ATAJO del dibujo) al amor incondicional y suprima de su paradigma Dikaiosunēn, la rectitud, la justicia. Pues esas entidades no podrían seguir adelante sin la Vida que ‘ordeñan’ de las almas, a las que han decidido confundir con una hoja de ruta que juega con la ignorancia…
De nuevo, la apariencia es la reina: no se deja de participar en el Sistema de Control por el mero hecho de no acudir a Roma a ver al Papa, dejar de votar al PP-PSOE, o creyendo que un mundo mejor es posible. Roma está en la psique; y los falsos contrarios (por seguir con el voto a PP-PSOE) no es un marco aplicable al bien y al mal.
Así, pues, un código ético que no incluye la intolerancia al mal, y su denuncia, no es sino una declaración de buenas intenciones que no vale más que una resolución de la ONU. O sea, nada.
Más apariencia: el Cristo mitificado, del cual, consciente o inconscientemente bebe la filosofía de la Nueva Era.
En la mente del creyente, Cristo es estéticamente perfecto en todos los sentidos. Casi, podríamos decir, es el varón listo para posar para Armani. Puro Sistema de Control. Así, cuando digo ‘estéticamente perfecto’, me refiero no sólo a su aspecto físico, sino a las formas a imitar. Los creyentes, que padecen de una memoria selectiva tremenda, omiten lo que les disgusta (ya lo dije, el desasosiego...), como puede ser el enfrentamiento y el descrédito. Así, se entiende, los pomposos y almibarados miembros de la Nueva Era consideran –por conveniencia- que no hay ni un solo hipócrita, farsante o psicópata, a menos de un kilómetro a la redonda de donde ellos se han establecido. No lo hay, y punto. Y si lo hubiera, con sólo cerrar los ojos será mágicamente desplazado a las inhóspitas montañas de Afganistán o a un pueblo perdido en la América Profunda…
Los creyentes mutilan a conveniencia la imagen del Cristo de los textos, quitando lo desagradable (especialmente eso de entregar la vida por llevar hasta sus últimas consecuencias tus ideales), y ensalzando lo fácil y poco comprometedor. Es lo que se dice, un Cristo de diseño. Cuando los creyentes se ven expuestos en una incongruencia echan mano del socorrido recurso de ‘esos textos están tan manipulados que todo es mentira’. Eso sí, de forma imprecisa siguen afirmando que lo suyo es puro proyecto crístico.
Así queda la cosa:
*Dikaiosunēn suprimida.
*El amor para uno mismo, y el otro que se las ventile por sí solo. Primero yo, luego yo y, si sobra algo, yo.
*No analices lo que veas. Quédate con lo que te dicen: las palabras bonitas son más que suficiente.
*Todos somos uno. No existe la mala voluntad. Cuando se hablaba de ‘puercos’ y ‘perros’ no se aludía a humanoides, sino a eso, perros y puercos, literalmente
Ni siquiera, en ausencia de dicho código ético, podemos hablar de superación de la dualidad. No existe superación de la dualidad sin comprensión de la realidad, que no sólo se compone de almas de buena voluntad, sino de humanoides insensibles al dolor que causan a otros. Esa es la realidad colindante, incluso la doméstica, y no puede ser negada por mucho tiempo, sin que acabe pasando factura. ¡Y vaya si la pasa, donde más duele!
No se puede pretender crear una realidad diferente, superior, si antes no se reintegra el intelecto a su lugar primigenio, permitiéndole el ejercicio de sus funciones; entre las cuales está, por supuesto, la protección de la energía Vida (alma, 20 %, emociones).
En la Nueva Era, el daño que se está expuesto a recibir de otros se traduce, sin excepción, en un reflejo proyectado por las deficiencias propias. De tal forma que el generador del daño es disculpado, no siendo su comportamiento (productor de sufrimiento) internamente censurado ni externamente entorpecido por la víctima, que no cree en la existencia de personas de mala voluntad.
Sobre todo ello hablé, creo que generosamente, aquí.
Dicho esto, el resultado de la fina obra de ingeniería social avanzada (véase el post que le dediqué hace más de un año), consistente en neutralizar el espíritu crítico, nos conduce a una triste conclusión por todos conocida: gusta más recibir que dar. Gusta más sentarse a escuchar que romperse los sesos no cayendo en las simplonas explicaciones que la canalizadora, el falso científico, el político y el periodista (sin rigor) ofrecen con un convencimiento tan arrogante como infantil.
La ausencia de la cultura del esfuerzo, que conduce al creyente a pretender obtener respuestas inmediatas, pone las cosas mucho peor…
La Conciencia (80 %), se recordará, es emisora (intelecto, polo masculino, espermatozoite) y no receptora (emocional, polo femenino, óvulo). Así, pues, quienes no realizan el esfuerzo por ellos mismos, cotejando informaciones, manteniendo vivo el espíritu crítico, vuelven a caer en el inmaduro y –a día de hoy, en pleno y acelerado proceso de evolución- involucionista modelo del receptor, que en nada difiere del creado por las estructuras religiosas del Sistema de Control. En ausencia de la Conciencia individual, el tutor, el sacerdote (da igual si de la vieja o la nueva era), el agente emisor suplantador, EMITE. En tanto que la psique esté condicionada para quedarse en estado receptivo, mal andamos, pues podemos caer (que se lo digan a los creyentes Nueva Era) en un Síndrome de Diógenes espiritual.
Lo viejo, donde las receptivas almas (20 %) se comían lo que el emisor (falsa Conciencia) les daba:
Lo aparentemente nuevo, donde el sacerdote sigue emitiendo, y las almas siguen, sin esfuerzo alguno, tomando el alimento envenenado:
Continuará.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto no cambiará mientras el ser humano, no deje de ser adorativo. Esta actitúd es la que ha hecho que acepte su esclavitúd a lo largo de siglos, entregándo todo su poder al exterior. Para el sistema, siempre ha sido importante que el humano se incline. se postra ante imágenes, políticos, jefes, ídolos. Después de todo, lo que se trata es de someter y obtener un mercado a partir de esto. El individuo se agacha porq no confia en si mismo; porq piensa que cualquier cantamañanas que se atreva a decirle lo que tiene que hacer, vale más que su propia percepción. La adoración del ser humano es el flagelo más peligroso de su historia; y lo es porq alimenta el ego del mundo y el ruido interior, que no le permite conectarse consigo mismo, investigar, sentir, comprobar. Mientras exista la adoración seguirá proliferándo más de lo mismo, etiquetado con diferentes nombres y disfraces. Seguiremos en el carrusel viendo que algo se cae y vuelve a florecer distinto ,solo en apariencia, pero que nos devolverá a la comodidad de creer y de que se decida por nosotros. No en vano, la primera consigna de los sinceros revolucionaros que han pasado por este planeta es: LEVANTANTE!!! por que mientras este acto de dignidad no se realice, para asumir el control de nuestras vidas y destino como especie, estamos abocados a no conocer la libertad, alimentándo la vanidad de otros que se nos presentan como gurus de diferentes categorias, y nos dicen lo que queremos oir para que estemos a sus pies. Por ello la estrategia de control, está más fortalecida que nunca a través de los falsos profetas y comerciantes de ilusiones cósmicas, que hoy abundan. Lo importante es hacer ruido, distraer, confundir asi se aisla el silencio, que es el que permite observar y sentir.

Anónimo dijo...

Anguita da su primer mitin en 12 años por la "inmensa gravedad del momento"El histórico dirigente de IU advierte: "Con las cabezas vacías, lo único que haremos será pegar voces"

http://www.publico.es/espana/407336/anguita-da-su-primer-mitin-en-12-anos-por-la-inmensa-gravedad-del-momento-elecciones-generales-2011

Anónimo dijo...

La meditación cambia el funcionamiento de algunas áreas cerebrales


http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/11/23/neurociencia/1322077281.html