miércoles, 9 de noviembre de 2011

INVASIÓN (1)

En un tiempo sumamente determinante para el derivar del hombre, entiendo que las posiciones de muchos ya están cristalinamente claras. Las mías, a la hora de compartir con los desconocidos lectores, también. Mis argumentos no han variado; sólo el escenario –y con él mi exposición del mismo- evoluciona. Y he de decir que, para mi gusto, no precisamente a mejor.
Las evidencias indican que mientras a niveles globales nos hemos acercado ya al punto de no retorno que trae consigo la máxima expresión del Sistema de Control (SC), a pie de la calle del llamado ‘mundo de la conciencia’ el delirio producido por la alienante filosofía del ‘todos somos uno’, ‘no pienses, sólo siente’, hace estragos, cabalgando sin mesura allá a donde miremos. El espíritu crítico brilla por su ausencia, la complacencia señorea sin pudor, el proceso de la evolución se ha travestido de rituales, y la indecencia de los gurús –responsables últimos de lo que de aquí nazca- ha ensuciado las psiques con su silencio y complicidad con comportamientos patológicos.
A mi entender estamos, no me cabe duda, en el definitivo ascenso de la psicopatía. Lo que aún está por determinar es si dicho ascenso es el vector esperado por ciertas entidades para, ‘invadiendo’ las psiques propicias (la de los psicópatas), diseminar aún más su envenenada filosofía y llevarla hasta sus últimas consecuencias.
Una filosofía que, finalmente, ha desposeído al ser humano de su única arma contra los enemigos de la Conciencia y opresores del alma, la Vida: el discernimiento, el espíritu crítico, los principios que se apoyan en la regla de oro, que no es otra que no desear/permitir para los demás lo que no se quiere para uno mismo.
Pareciera que estamos abocados a vivir las peores consecuencias de la tolerancia (por miedo, interés y justificación filosófica) al mal.
No se ha sabido entender aquello de ‘piensa en global, actúa en local’. En otras palabras, se advertía perfectamente la despiadada psicopatía del dirigente que está en Roma, Tel Aviv, París, Washington o Madrid, pero se justificaba la tolerancia al psicópata doméstico, incluso dejando que éste llenara de mierda las mentes de quienes escuchaban su discurso en multitudinarios eventos públicos.
No se ha logrado comprender que haciendo frente al hijo (psicópata local) se vencía al padre (psicópata global). La fractalidad se ha aplicado allá donde convenía, obviándola allá donde más necesaria habría sido: en casa.
Se ha caído en el engaño de la apariencia y las ilusiones, pretendiendo que un pensamiento deseoso borrara del mapa al depredador global y, consecuentemente, al depredador local. Cuando es precisamente a la inversa: lo sencillo, cercano, cotidiano, repercute en lo complejo, lejano, histórico.
Y en lo que yo he observado, lo cercano y cotidiano está, en términos de ‘mundo de la conciencia’, podrido. La almibarada complacencia de unos y otros, idéntica (¡cómo no!) a la que inteligencias (léase Federación Galáctica, por ejemplo) interesadas en que esto ocurriera muestran en sus comunicados, ha convertido a los cretinos en pastores tuertos de ganado ciego.
Un ganado plenamente convencido de que apostar su vida, su alma, en la ruleta del ‘amor incondicional’ es la decisión más sabia que han tomado en su vida. Lo veremos. Veremos cómo el mal que se viste de dulcísima filosofía (en verdad, paralizadora del intelecto) comprensiva con el mal, ansiosa de telepatías y fantasiosas creaciones de realidad, acaba trayendo a la puerta de nuestros hogares el mal global que no supimos atajar en lo local.
Estas son, huelga decir, mis personales impresiones, que nadie está obligado a asumir como ciertas.
En ese sentido, sin interés alguno en convencer a nadie, creo que es una buena oportunidad para recordar la descripción que he venido realizando, en los últimos meses, de la realidad de la que formamos parte.
Me propongo concretar en una serie de posts la esencia de mi argumentación anterior.
Aquí se sintetiza la explicación de lo que he venido en llamar el proceso de fusión entre la Conciencia (a la que he denominado, simbólicamente, 80 %), incorpórea, y la Vida (a la que he denominado, simbólicamente, 20 %), encarnada en nuestro cuerpo-templo. La Conciencia es aquella parte de nosotros mismos que, en virtud del proceso actual, de final del SC, la cuarentena en la que se halla la Tierra, está fundiéndose (o lo pretende) progresivamente con el remanente encarnado (el alma), la Vida, nuestra energía emocional, fácilmente manipulable por las entidades creadoras del SC, precisamente, mediante todas y cada una de las estructuras que dan forma al físico SC.
El drenaje de dichas emociones (Vida, 20 %, alma) se ha llevado a cabo, principalmente, a través de perniciosas filosofías de vida que se establecieron por medio de las religiones. Actualmente, en pleno proceso de fusión de la Conciencia incorpórea (80 %) y la Vida encarnada (20 %, alma), lo conveniente para la supervivencia del SC ha sido inducir a aquellas almas descontentas (muchas de las cuales vienen a parar al llamado ‘mundo de la conciencia’) a creer (ahí está el error, en la fe) en que la evolución pasa por:
1) Contacto con entidades extraterrestres.
2) El mal no existe como tal, sino que debe ser tolerado para superar así la dualidad.
3) El intelecto es nocivo para el proceso evolutivo. La verdad, la certeza, viene determinada por lo que el corazón siente.
4) El alma, en tanto que sensible a las emociones que se le provocan, por sí misma, creadora de realidades.
Mi opinión a cada uno de los puntos anteriores:
1) Se trata de inteligencias transdimensionales, creadoras del SC, ausentes de energía Vida, que les es proporcionada a ellos por parte de los humanos (almas), a través del entramado SC. Necesitarían de energía Vida para no afrontar extinción.
2) La dualidad no puede ser superada desde un prisma que niega la realidad, siendo la realidad que sobre la Tierra no sólo hay almas (humanos), sino humanoides (biológicamente humanos, pero carentes de sentimientos –Vida- propios de nuestra especie). Unos y otros están mezclados, aunque son los humanoides quienes necesitan de los humanos, pues los primeros no pueden crear nada por sí solos, pues carecen de energía creadora (Vida). He ahí el interés de los humanoides en que los humanos superen una dualidad que evidencia su existencia irredimible.
3) El proceso de máxima manifestación del SC viene paralelamente acompañado por el despertar de las almas, ansiosas de ‘regresar a su hogar’ (fundirse con su complementaria Conciencia). Pero el proceso de fusión se lleva a cabo a través de la maduración del intelecto ejercitado, elevado. De ahí que sea imprescindible, para la supervivencia del SC, sus creadores transdimensionales y sus capataces terrestres (los humanoides sin Vida), difundir una filosofía que se propone neutralizar el intelecto, el espíritu crítico. Se entiende así, el inusitado interés de la filosofía del ‘amor incondicional’ por hacer de las emociones (fácilmente excitables) el ‘juez’ que discrimina individualmente en el ser humano. Se desposee así al ser humano de su capacidad crítica, evitando que la energía incorpórea (80 %), la Conciencia, se asiente en su templo-cuerpo.
4) El alma (20 %) no puede crear realidad por sí sola. Para ello requiere de las directrices de la Conciencia (80 %), de tal forma que una casa no se levanta únicamente por las ganas (acto emocional) de vivir en ella del futuro habitante. Se precisa de una planificación (acto intelectual) que transforme el propósito en un hecho. El alma, la Vida, es receptiva (femenina), mientras que la Conciencia (el intelecto) es masculina, de tal forma que la unidad complementaria de ambas (óvulo-espermatozoide) puede crear. Sin intervención de la Conciencia (80 %) no se puede superar la manipulación a la que la Vida (alma humana) está expuesta por estar inserta dentro del SC. Se entiende, pues, el sentido de las dos siguientes sentencias atribuidas a un ser, el Cristo, conocedor de las peculiaridades de ambas energías (Vida y Conciencia):
En ese mismo escenario bíblico, vimos la personificación del humano ausente de Conciencia:
En el Evangelio de Juan -concretamente en los capítulos 1 y 2-, se describe una serie de acontecimientos que ocurrieron durante siete días de la vida de Jesús. Entenderá el lector que la lectura de dicho texto no ha de ser literal. He aquí los versículos:
1:19-Día 1: Juan el Bautista, arquetipo del profeta que anuncia el final del Sistema de Control (SC), testimonia que Jesús –su primo materno- es el Cristo, responsable de avivar las energías de Vida (alma, simbólico 20 %).
1:29-Día 2: Bautista, representante de todos los profetas que claman por la justicia (la ‘rectitud’ que se menciona en Mateo 6:33), declara por segunda vez que Jesús es el Cristo. El profeta lo ve venir y afirma que Cristo purificará con el Espíritu Santo que -como se recordará- era conceptuado de género femenino, la Vida. El Espíritu Santo representa al aspecto femenino de La Fuente (Madre, Diosa), de ahí la coherencia de pensar que el Cristo, bautizando con el Espíritu Santo, esté avivando a las almas, pues éstas están ‘compuestas’ de energía Vida (20 %). Mientras que la energía Vida (20 %) está encarnada (en nuestro cuerpo físico), su complementaria, la energía Conciencia (simbólico 80 %) se mantiene fuera de la materia, en pleno proceso de fusión con el alma.
El proceso de fusión se lleva a cabo a través del equilibrio psíquico, supeditando las emociones a un elevado código ético que, para entendernos, representaría a la visible punta del iceberg de la Conciencia (‘sumergida’, no encarnada).
1:35-Día 3: Tercer testimonio de Juan. Esa triplicidad remarca el carácter divino de la declaración del profeta, pues el número tres servía como sello de esa naturaleza.
Las tres escenas transcurren en la población llamada Betania, término que significa ‘casa de los higos no maduros’. La higuera aparece en los evangelios como símbolo de materia. Como materia impura (no madura) la vemos en Marcos 11:12, que nos dice que saliendo de Betania, Jesús tuvo hambre y fue a comer de una higuera pero ésta sólo tenía hojas, ‘porque no era tiempo de higos’. Jesús la maldijo. Recordemos que con la transgresión narrada en Génesis, Adán y Eva -arquetipos del ser humano que entra en el SC- reconocen la existencia de su cuerpo (materia) y se cubren las partes íntimas con hojas de higuera. Esta asociación entre higuera y materia se nos confirma cuando observamos que tras la escena de la higuera sin frutos, lo siguiente que acontece es la entrada de Cristo en el Templo y la expulsión de los mercaderes (Marcos 11:15); estos mercaderes personifican la vulgarización a la que se ve sometida la materia, pues la compra-venta alcanza –incluso- al Templo (que representa al cuerpo en el que está encarnada el alma, 20 %). Inmediatamente después de la expulsión de los comerciantes se nos cuenta que la higuera sin frutos aparece seca ‘de raíz’ (Marcos 11:20).
En conclusión, el escenario de Betania nos habla de un tiempo aquel, aun inmaduro para la manifestación –en la materia- de los frutos. Hasta que no transcurren dos mil años que nos conducen al presente que vivimos, el Final de los Tiempos, no se produce la madurez necesaria en el escenario para que Vida y Conciencia se fundan en el cuerpo.
Estos tres primeros días del relato alegórico están marcados por el protagonismo del arquetipo profeta, el cual actúa como vocero de los Cristos (80% + 20 %), en tanto que estos aun están ausentes. Una vez que la presencia del arquetipo Cristo se concreta en la dimensión material el rol del profeta ha llegado a su fin, como se confirma en Juan 3:29, donde el Bautista nos dice: El que tiene a la Esposa (alma, Vida, 20 %) es el Esposo (Conciencia, 80 %); el amigo del Esposo se alegra, pues está allá y le oye, alegrándose grandemente con la voz del Esposo. Esta, pues, alegría mía, se ha cumplido. Él tiene que crecer, yo tengo que menguar. En efecto, Bautista fue asesinado.
1:43-Día 4: Jesús ‘quiso partir para Galilea’ y se encuentra con Felipe y Natanael, quienes lo seguirán. Ese día representa los eventos de hace dos mil años.
Lo ocurrido los días 5 y 6 no se nos narra. Lo último que se nos dijo fue el propósito de Jesús por ir a Galilea (en hebreo Galil), término que significa ‘círculo’, imagen alusiva al cosmos. Representa los dos mil años de separación entre la manifestación del arquetipo Cristo y su recreación en los Cristos. (En la tradición cristiana, Jesús permanece muerto dos días antes de la Resurrección.)
2:1-Día 7: Jesús acude a las Bodas de Canaá de Galilea: ‘Al tercer día hubo una boda’, nos dice el evangelista en este verso...
Ese ‘tercer día’ podría estar haciendo referencia al tercer milenio, nuestros días. Las bodas reflejan la re-unión de las dos energías (femenina y masculina) que han sido separadas como consecuencia de la transgresión que trae el SC, y que en esa ‘boda’ se funden en una sola unidad complementaria.
El episodio de las arquetípicas Bodas de Canaá se nos narra exclusivamente en el Evangelio de Juan (2:1-12), cuya autoría muchos atribuyen a una fuente herética consciente de que Magdalena representa a La Esposa. (Véase Sumario a Lucifer, Ituci Siglo XXI, 2007.)
El cuento arquetípico es el siguiente:
Érase una vez que Cristo estaba rodeado de sus discípulos en una boda. Junto a él aparece la figura de su Madre, a la que no se llama María, posiblemente para que el lector la identifique con el arquetipo femenino de la Diosa. Así lo sugiero después de leer el logión 101 del Evangelio de Tomás (Nag Hammadi), que dice así en boca de Cristo: ‘Pues mi madre me parió, pero mi Madre verdadera me dio la Vida.’
La Madre, pues, representa a las energías motrices, pues Ella será la que motive (Vida) al Cristo a ejercer un cometido concreto que representará la acción de la Conciencia: transformar agua en vino.
En la boda se ha acabado el vino para la celebración, y la Madre le indica a su hijo que haga algo.
‘Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí? No es aún llegada mi hora,’ le respondió el Cristo.
A lo que la Madre dijo a los servidores: Haced lo que él (LA CONCIENCIA, 80 %) os diga.
Poniéndose en movimiento, Cristo coge seis tinajas ‘que servían para la purificación de los judíos’, y el agua (símbolo del caos en la materia ausente de Vida) la transforma en vino.
De ese modo, con un lenguaje que pasa desapercibido, se ha escenificado la transmutación energética que lleva a cabo la Conciencia, dentro de la psique humana.
Una vez el agua ha sido convertida en vino el maestresala llama al novio para felicitarlo. El novio es una imagen del propio Cristo y el maestresala le dice: Todos sirven primero el vino bueno, y cuando están ya bebidos, el peor; pero tú has guardado hasta ahora el vino mejor. En efecto, la positivación de las energías es asunto del final y no del principio.
Ese final es nuestro presente. Recordemos que las Bodas de Canaá se realizan al séptimo día, la jornada del descanso.
Y esto nos conduce al cuento de Noé, que tenía 600 años cuando comenzó el Diluvio, imagen del culmen del SC y preámbulo de su final.
Los números, como ocurre en cualquier relato simbólico, están ahí para añadir información a los eventos que acompañan. Consecuentemente, ese número de años lo relacionaremos con el 6º día de la semana que acabamos de analizar. Se nos dice que el Diluvio duró un año, por lo que cuando Noé desciende del arca con su familia y los animales puros, ha cumplido un año más, siendo su edad 601 años. O lo que es lo mismo, el 7º día, Las Bodas, el mundo nuevo. La obra se ha completado, el SC ha llegado a su final y el propio nombre Noé nos lo confirma, pues Noé significa descanso.
Mateo 24:37-41 nos aporta -de labios de Cristo- un último dato confirmatorio sobre el vínculo entre ambas escenas (la cursiva es mía):
‘Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al Diluvio, comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca (signo de cuando la Conciencia comienza a defender la Vida); y no se dieron cuenta hasta que vino el Diluvio (SC en extremo) y los arrebató a todos. Así será a la venida del Hijo del hombre. Entonces estarán dos en el campo, uno será tomado (morador del cielo, HUMANO) y otro será dejado (morador de la tierra, HUMANOIDE). Dos molerán en la muela, una será tomada (moradora del cielo, HUMANA) y otra (moradora de la tierra, HUMANOIDE) será dejada’.
Por cierto, haciendo hincapié en el simbolismo del vino como imagen de las energías transmutadas en positivo por la Conciencia, decir que Noé -una vez desciende del arca- lo primero que hace es plantar una viña (Génesis 9:20). También en el Apocalipsis se hace uso de vino como símbolo de los propios Moradores del Cielo (humanos). En pleno proceso del final del SC se nos dice que quienes se han cultivado a sí mismos, aquellos que se han fundido con su naturaleza original, no han de caer: ‘Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero el aceite y el vino, ni tocarlos.’ Trigo y cebada -como elementos comunes- representan a los Moradores de la Tierra (humanoides), partícipes y defensores del SC; mientras que aceite y vino son imágenes de los templos que se han trabajado, pues sus materias ordinarias (olivas y uvas) han sido prensadas laboriosamente hasta extraerles toda su preciada sustancia. El arquetipo de Cristo nos confirma que es así, pues el lugar en el que encara el prendimiento –Jardín de Getsemaní- significa lagar de olivas. Jardín, por cierto, al pie del Monte de los Olivos.

CONTINUARÁ

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me considero agnóstica, a pesar de haber hecho la comunión, sido bautizada y todo eso. Pero nunca he leído la Biblia ni nada religioso. Así que soy "virgen" en el tema.
Yo creo en lo que doy. Cuando me pregunto ¿qué hago aquí?. Me respondo, entre tanta podredumbre..a veces, me cuesta. Pero, otras, lo sé. George Duhamel lo dijo: " Si quieres hallar en el mundo amistad, poesía y dulzura, llévalas contigo". Es así.
Y ..."La ignorancia es la noche de la mente, pero una noche sin luna ni estrellas". Confucio.
Y, ABUNDA.
V.

Anónimo dijo...

Kroke, "Seventh trip".

Anónimo dijo...

Qué distinto habría sido todo desde hace dos mil años, si se hubiese explicado de esta manera la verdad del ser humano. Pero los humanoides se hicieron con el control...