lunes, 29 de agosto de 2011

¿HACIA DÓNDE VAMOS? (1)


Tras una temporada en la que me he dedicado casi exclusivamente a denunciar las mentiras y delitos de alguien que se ha autoproclamado ‘referente de la conciencia’, retorno a la observación de la realidad cotidiana. Ambas temáticas están, a mi juicio, estrechamente relacionadas, como se podrá ver durante el desarrollo de este trabajo.
Como ha sido hasta ahora, me propongo compartir con el lector, mi parecer sobre los tiempos que nos han tocado vivir. Para ello, he querido apoyarme en la observación para interpretar aquellas que considero ‘señales de los tiempos’. No es nuevo. Ya lo hice cuando puse el acento en el final del programa espacial de los transbordadores, con la despedida al Atlantis (http://alturl.com/5mo4r), o cuando diseccioné varias películas que considero una estupenda materia prima de trabajo interpretativo. Es el caso de ‘La Guerra de los Mundos’ (http://alturl.com/9scn7), ‘2012’ (http://alturl.com/3ry7o) o ‘El Laberinto del Fauno’ (http://alturl.com/ayjzk).
Lo que ahora comienza es un trabajo complementario de los anteriores, pues aporta nuevas piezas, y nos ayuda a comprender mejor en qué punto aproximado nos encontramos en lo que hemos venido en llamar el ‘Final de los Tiempos’, como término del ‘Sistema de Control’.
Una vez más, me permito recordar al lector un par de cosas cosas:
*La naturaleza de este trabajo está basada en la interpretación simbólica de ciertos eventos recientes y actuales, enlazados a otros sucesos procedentes de obras que considero están más allá de la mera producción cinematográfica. Aquí, esas películas se muestran en sincronía con los eventos reales, siempre dentro de una nebulosa secuencia de imágenes simbólicas.
*Puesto que el contenido de este trabajo no es de fácil comprensión, recomiendo al lector que comience por la lectura de los artículos previos, arriba enlazados. Igualmente recomendable es la lectura del post donde explico muy reducidamente la hipótesis de lo que nos ha traído hasta aquí, y el significado de los simbólicos 80 % (conciencia) y los 20 % (almas) (http://alturl.com/qqqhz). Comenzamos.
El popular cometa Elenin (C/2010X1) es un buen punto de partida. Un amigo lo definió a la perfección: Elenin es un marcador temporal, una especie de signo de los tiempos que, más allá de su supuesta repercusión física, nos indica en qué punto del relato nos hallamos.
No pocas veces se ha establecido un paralelismo entre todo lo que envuelve a Elenin y la película ‘Deep Impact’ (1998). Veamos algunas coincidencias a tener en cuenta, si bien es conveniente decir que la película y Elenin no comparten el mismo final: Como informaba el 28 de agosto (http://alturl.com/snm86), parece que el cometa se ha roto bruscamente. Desconozco, eso sí, el verdadero significado de ese hecho.
Resulta llamativo que el cometa de la película ‘Deep Impact’ (a partir de ahora, DI) fuese descubierto por un chaval llamado Leo, siendo Leonidas Elenin el descubridor de C/2010X1.
Arriba: el cometa y su descubridor.
Leonid Elenin hace su descubrimiento el 10 de diciembre de 2010 en Mayhill (‘colina de mayo’), Nuevo México, mientras que el cometa de DI es descubierto el 10 de mayo de 1998, en Tucson, Arizona. La distancia entre ambos espacios es de unos 500 kilómetros, relativamente cerca.
Mapa con las coincidencias.
Igualmente llamativa es la cercanía entre Mayhill y Roswell, cuna mediática del fenómeno ovni, año 1947.

Conflicto paterno-filial (proyección del conflicto entre el 80 % y el 20 %)

Pero el comienzo de la historia que me propongo contar no empieza con Elenin, sino con la película ‘2012’. Las coincidencias entre la misma y la realidad son varias, como ahora veremos. Las coincidencias entre ‘2012’, ‘Señales del Futuro’ (Knowing), ‘DI’, y ‘La Guerra de los Mundos’ (LGDLM) también son asunto a tratar. Hay un llamativo denominador común en todas ellas: el conflicto del personaje protagonista con el rol representativo de la paternidad.
Quienes hayáis leído el post (http://alturl.com/qqqhz) que dediqué a explicar el significado de los simbólicos 80 % y 20 %, recordaréis que usé esos términos para hablar de conceptos teóricos. Definí al 80 % como la energía que conforma al ser humano y, sin embargo, no está encarnada. Su naturaleza sería intelectual, masculina y emisora. Estaríamos hablando de la Conciencia del ser humano.
Definí al 20 % como la energía encarnada cuya naturaleza sería emocional, femenina, receptiva. Estaríamos hablando del Alma del ser humano.
Así, la equilibrada unidad entre el 20 % (alma) y el 80 % (conciencia) daría lugar a una entidad completa.
Me parece interesante señalar que esto que acabo de exponer tiene un alto grado de coherencia con la explicación (‘Somos ustedes en el futuro’) que las entidades transdimensionales (los llamados ‘Casiopeos’) le dan a Laura Knight, tal como está expresado en el libro ‘La Onda’, al cual he dedicado dos posts con extractos:
Como decía, en LGDLM, Knowing, 2012 y DI, está presente un conflicto entre el personaje protagonista y su padre. A estas películas hay que sumar otra que ya analicé en el libro ‘A los Moradores del Cielo’ (http://alturl.com/rdsrr): ‘Señales’ (Signs), de Night Shyamalan (http://alturl.com/h4cz4), donde el personaje principal (Mel Gibson), un reverendo que ha perdido la fe, está enfrentado directamente a su Dios Padre, trasladando ese conflicto a su hijo:
Dos conflictos: uno hacia arriba, otro hacia la descendencia.
De hecho, la invasión alienígena de ‘Señales’ se entiende perfectamente como una alegoría de lo que acontece en la mente del reverendo (Mel Gibson), cuando -como alma (20 %)- está premeditadamente separado de su dios (conciencia, 80 %). Restituida la unidad (80 % + 20 %), los invasores son derrotados.
(Habrá ocasión, más adelante, de preguntarnos si ese formato es meramente alegórico, o si, acaso, tiene algo de real.)
He querido ver en dicho conflicto paterno-filial, una expresión del conflicto existente entre el alma (personaje protagonista, 20 % encarnado) y su conciencia (padre, 80 %, no encarnado); siendo el desarrollo de la trama, el proceso que lleva a cabo el alma en estos tiempos especialmente críticos en pos de reconciliarse (fundirse en una sola entidad) con su remanente energético fuera de la dimensión física: la conciencia.
Veamos ‘Knowing’, donde el protagonista (Nicolas Cage) no tiene contacto alguno con su padre (reverendo, como imagen del vínculo con lo espiritual), hasta que llega el final y Cage (20 %) se reconcilia con él (80 %), viviendo los momentos finales en la casa paterna, en Boston (imagen alegórica del origen, por su trascendencia en el origen de los EEUU). Este conflicto que parte de Cage hacia su progenitor, es trasladado también a su hijo, el pequeño Caleb (20 %), que no siente respaldo alguno en su padre (80 %).
De nuevo, el conflicto hacia arriba y hacia abajo.
En LGDLM, Ray, el personaje protagonista (Tom Cruise), es el causante del rechazo de sus hijos, especialmente el varón, el mayor. Aquí, Ray es la personificación del alma (20 %) que carece de conexión con su conciencia (80 %), motivo por el cual se muestra incapaz de proteger a sus hijos (almas, 20 %) de las circunstancias surgidas tras la invasión alienígena. A través del relato fílmico, Ray se va fundiendo con su conciencia, y trasladando ese proceso a su hijo. Finalmente, cuando el proceso ha culminado y, consecuentemente, los alienígenas han sido derrotados, padre e hijo se reencuentran, cómo no, en Boston, la cuna de EEUU.

Arriba: La Guerra de los Mundos.
En la película ‘2012’, el protagonista (John Cusack) es casi una réplica del Ray de LGDLM. Demasiado inmaduro como para responsabilizarse de la problemática cotidiana de sus hijos, necesitará enfrentarse al final del mundo, tal y como él lo conoce, para madurar a marcha forzada. De ese modo, el conflicto entre él (20 % sin conciencia, 80 %) y sus hijos (20 %, almas que tienen –temporalmente- en su padre a su conciencia) acabará resolviéndose.
Arriba: el protagonista, escritor, autor de 'Adiós, Atlantis'.
Pero no es el único conflicto paterno-filial. El segundo lo tenemos entre estos otros dos personajes secundarios, un músico y su hijo, científico:
Arriba: el mismo conflicto...
Lo mismo ocurre en DI. La protagonista (Tea Leoni), periodista, y su padre, no tienen contacto más allá de las formalidades. Sólo cuando ella (20 %) madura (fusión con la conciencia que equilibra las emociones), se reconciliará con su padre (80 %).
Arriba: 'Deep Impact'.
La clave del componente esencial del intelectual 80 % (la conciencia) la encontramos en la película LGDLM, cuando Oglivy, un personaje secundario, le dice a Ray, el protagonista (Cruise):
‘¿Sabes quiénes sobreviven, Ray? Los que continúan con los ojos abiertos… pensando. Esos son los que sobreviven. No podemos perder la cabeza. Huir… eso es lo que te mata’.
Oglivy era conductor de ambulancias.
En otras palabras: el conflicto personal de nuestros protagonistas ha sido trasladado al escenario global (invasiones alienígenas, cometas en dirección a la Tierra, tormentas solares destructivas…) para que observemos que las almas (20 %) no pueden afrontar por sí solas las amenazas externas (no necesariamente espaciales / cósmicas), sino que han de avanzar y resolver el conflicto existente entre ellas y su intelecto más elevado (la conciencia, 80 %), representado en (la paternidad) lo ausente del ámbito más cercano (no está encarnado), siendo masculino, emisor, la conexión directa con el aspecto paterno de la Fuente Creadora. Resolver el conflicto es llevar a cabo la fusión entre lo material (alma) y la conciencia.
La periodista (Tea Leoni) de DI afronta la crisis planetaria -en plenitud- cuando se abraza a su padre.
El escritor (John Cusack) de ‘2012’ afronta el caos cuando asume el perfil paterno (80 %) que sus hijos (20 %) le reclaman. Lo mismo le ocurre al desquiciado Ray (Tom Cruise) de LGDLM.
El científico (Nicolas Cage) acepta sin resistencia que un ciclo ha finalizado cuando acepta su madurez (la partida de su hijo), y se abraza con su padre (80 %).
El alma no puede afrontar la amenaza (catalizador del proceso de maduración, si se quiere) únicamente con buenos y volátiles sentimientos, sino que debe equilibrarlos por medio de ajustarlos a los procesos intelectuales (conciencia) que su 80 % deposita en la psique. No existe el amor incondicional, sino el amor maduro. Hasta que éste se manifiesta, lo que tenemos son pasiones descontroladas.
Continuará.

6 comentarios:

alma9 dijo...

Hola Tavo,
Sólo quería expresarte mi agradecimiento por el gran trabajo que realizas. Este post me ha gustado mucho. El análisis, que haces, me está ayudando a profundizar en ciertos conceptos que no tengo muy claros. Creo que estos temas, sobre las auténticas intenciones del SC son muy importantes y no se habla de ello lo suficiente.

Animo y un saludo

Alma

Tavo Jiménez dijo...

Gracias a ti, Alma. Pues más allá del interés por mi propio aprendizaje, esto está hecho para personas como tú. Gracias por mostrar tu interés. Un abrazo enorme. Tavo.

perseus dijo...

Estupendo post. Igual que alma9, pienso que este tipo de análisis que haces tú (y por eso te lo agradezco) nos ayudan a comprender y profundizar muchos conceptos que de momento nos resultan inabarcables. Sobre el 20-80%, me preguntaba por qué lo denominas así, ¿no sería más lógico que fuera un 50-50%?, ¿o es que consideras que la parta emocional o femenina es menos valiosa o nos completa en menor medida que la masculina o intelectual?

También quería que te "mojaras" y dieras tu opinión sobre qué porcentajes de moradores del cielo y de la tierra piensas que existe. Y, ¿de verdad crees que las personas sin alma carecen totalmente de ella o se trataría de una especie de alma muy poco evolucionada pero con posibilidad de evolucionar? Me cuesta aceptar que mucha gente que nos rodea no tiene alma.

Muchas gracias de antemano.

Anónimo dijo...

Este artículo se compone de delirios e invenciones. Su credibilidad es nula. Por supuesto, será más que suficiente para que más de uno lo considere "la nueva iluminación". Así está el nivel. Ya puedes preparar la nueva secta de iluminados, charlas, conferencias, libros y donaciones.Perfecto el desmontaje del caradura de RLG, pero dudo que lo que necesite el mundo sean más gilipolleces. ¿No te das cuenta de que produce sonrojo y carcajada?
Evidentemente este mensaje no va a salir publicado, aunque todos los anteriores sí me los has publicado.

Tavo Jiménez dijo...

Anónimo dijo...
'Este artículo se compone de delirios e invenciones. Su credibilidad es nula... dudo que lo que necesite el mundo sean más gilipolleces. ¿No te das cuenta de que produce sonrojo y carcajada?
Evidentemente este mensaje no va a salir publicado, aunque todos los anteriores sí me los has publicado.'

Ya ves, anónimo, que hoy me siento generoso hasta para publicar tus tonterías. Y para dedicarte algo, con cariño:
http://www.youtube.com/watch?v=Su4r2peFVVo

Tavo Jiménez dijo...

Saludos, Perseus. Gracias por mostrar tanto interés.
Verás, los porcentajes 80-20 son estrictamente simbólicos. Que no se trate de porcentajes equivalentes no supone un menosprecio a la parte emocional/femenina/receptiva. En absolutos. Consideré el 80 % como la proporción mayor por entender que debía definir con suficiente margen, lo desconocido, a lo que aspiramos, el camino aún no recorrido de la evolución que conduce a la entidad completa, el 100%. Como bien sabes, desde la pereza y simpleza humana que nos caracteriza, tendemos con demasiada frecuencia a considerar que la información física (ya sea sobre las mentiras de la economía, religión, cosmos, etc) es conciencia. No estoy de acuerdo con ello; personalmente entiendo la conciencia como una serie de procedimientos mentales que, combinados, acaban generando actos elevados. Entre esos procedimientos podría mencionar:
*Comprensión de las imágenes que dan forma a la realidad. Nuestro mundo se compone de imágenes, cuyo contenido -para generar una emoción concreta- es manipulado.
*La comprensión de esas imágenes pasa por interpretarlas arquetípicamente. Tanto en las imágenes globales que nos afectan a todos como las más inmediatas.
*Funcionalidad. De nada sirve que el alma vibre en grado extremo si ello no redunda en la transformación de los hechos, pues son los actos (los frutos, en lenguaje de los antiguos) los que definen a las personas.
*El alma, por su condición emocional, requiere de complementarse con los procesos intelectuales que se generan en su cerebro, sospecho que por contacto con la conciencia (no encarnada) propia de ese alma. Y ha de hacerlo por una razón: sólo con el corazón no se puede discernir, tomar decisiones sabias, etc.
Entenderás que si las entidades creadoras del Sistema de Control tuviesen que crear una estrategia que evitase la escapada del alma (su alimento), ésta sería demonizando el uso del intelecto. Pues es el intelecto elevado (conciencia) el único que con determinación protege a la energía emocional (alma) de la exposición a la que la inconsciencia nos coloca frente a los depredadores.
Hay otros procesos mentales a transformar...
Respecto de los porcentajes de moradores del cielo y de la tierra. No me atrevo a decirlo, pues mi desconocimiento es absoluto. Además, aunque se supiera, no es un dato práctico. Lo funcional es lo que prima. Lo funcional es saber qué comportamiento nos define como uno u otro, ¿no crees?
Sobre las personas sin alma:
Entiendo que las debe haber sin alma, pero con mucho esfuerzo por evolucionar, lográndolo. Puede que yo sea una de esas personas, puede que no. Lo importante, en mi opinión, es el esfuerzo, la intención de crecer como individuos, madurando día a día.
Perseus, también a mí me ha costado aceptar que nos rodee gente sin alma. Pero mucho más me ha costado aceptar y hacer ver a otros que estamos rodeados de psicópatas inmisericordes que fingen muy bien.
Te hago una pregunta:
Si fueras una de las entidades creadoras de este tinglado llamado Sistema de Control, con el objetivo de impedir la evolución de las almas (que se concretaría en la fusión de las mismas con su respectivo 80 %, conciencia), ¿dónde colocarías a tus peones, con apariencia física similar a los seres humanos, con alta capacidad para fingir, diseminando una filosofía que hiciese sentir coplacientes a las almas?
Un abrazo. Tavo.