sábado, 18 de junio de 2011

EL LABERINTO DEL FAUNO

Análisis simbólico de la película
El Laberinto del Fauno
(ADVERTENCIA: Aquí se narra toda la trama del film. Os recomiendo un visionado al tiempo que leéis este artículo, o una lectura sosegada tras el visionado)

El objetivo del siguiente análisis es ahondar en la comprensión de varias cosas. Como siempre, nuestro propósito no es uno solo, sino que tratamos –con mejor o peor resultado- abarcar todas las áreas que implican al ser humano. Porque somos seres integrales, y el cuerpo-templo ha de trabajar en esa línea, y no limitarse o caer en el simplismo.
A través del comentario de la película El Laberinto del Fauno (ELF) tenemos que se nos muestra la manifestación de un conflicto cósmico (el de la princesa-niña protagonista) que se desarrolla sobreimpreso en un drama humano, el de la vida física de la niña (núcleo), y el de la España de 1944 (periferia). Este recurso cinematográfico se aplica en el film con maestría, y nos es muy práctico para trasladarlo a nuestras respectivas vidas, aparentemente físicas, espirituales en la esencia.
El ejercicio mental que la película y este análisis nos propone es el siguiente: redimensionar nuestros aparentes dramas humanos, estirándolos por los bordes, hasta ceñirlos a la amplitud del conflicto cósmico que en ellos se está representando.
De este modo, miraremos al pasado, a quienes nos rodearon o rodean, viendo un nexo que -a veces- otorga continuidad a sus experiencias en las nuestras. En el caso de ellos, generalmente si posibilidad de salir del estancamiento; en nuestro caso: el privilegio de tomar conciencia y actuar, pensar y sentir en consecuencia.
Observar una película a través de la interpretación simbólica nos permite ejercitar nuestra capacidad (de Conciencia, simbólico 80 %) comprensiva del ser que somos (simbólico 100 %), cuyo lenguaje hacia nosotros, su alma (simbólico 20 %), es siempre alegórico.
Ahora, veamos cómo comienza la película, con la siguiente narración:

En un reino donde no existe la mentira y el dolor, en el que vive una princesa que soñaba con el mundo de los humanos, soñaba con el cielo azul, la brisa suave, y el brillante sol. La princesa escapó y la luz del sol la cegó y borró de su memoria todo recuerdo del pasado. Olvidó quién era, de dónde venía, y su cuerpo sufrió frío, enfermedad y dolor. Y al correr de los años, murió. Sin embargo, su padre, el rey, sabía que el alma de la princesa regresaría, quizá en otro cuerpo, en otro tiempo, y en otro lugar. Él la esperaría hasta su último aliento, hasta que el mundo dejara de girar.
Si tuviéramos que colocar la nuestra estructura vital dentro de la narración de la película, diríamos:

En un reino donde no existe la mentira y el dolor (nos está describiendo nuestro hogar), en el que vive una princesa que soñaba con el mundo de los humanos (hace referencia a la experiencia del alma, seducida por la vida en la materia y, hasta ahora, atrapada en ella), soñaba con el cielo azul, la brisa suave, y el brillante sol (estos elementos describen esa seducción). La princesa escapó y la luz del sol la cegó (la voluntaria separación del alma -20 %- respecto del resto de su entidad, el 80 %. Recordad el arquetipo de la Magdalena, la Esposa quemada por el sol, del Cantar de los Cantares 2:2-4) y borró de su memoria todo recuerdo del pasado. Olvidó quién era, de dónde venía, y su cuerpo sufrió frío, enfermedad y dolor (todo ello, consecuencia de su inserción en el Sistema de Control). Y al correr de los años, murió. Sin embargo, su padre, el rey (Padre-Madre, imagen del 80 %, Conciencia no encarnada, de la niña, 20 %), sabía que el alma de la princesa regresaría (voluntariamente), quizá en otro cuerpo, en otro tiempo, y en otro lugar (véase los tres elementos, en armonía con la siguiente frase, que hará referencia al cuerpo-templo del actual Final de los Tiempos –‘hasta que el mundo dejara de girar’-, en el momento del regreso, en un lugar diferente que manifestará todo un escenario de drama humano que le permita desarrollar la redención del regreso a la Casa del Padre-Madre). Él la esperaría hasta su último aliento, hasta que el mundo dejara de girar.
Comienza la película y vemos a Ofelia, que es el cuerpo-templo de la princesa en ese Final de los Tiempos (en la película, en plena victoria del fascismo, como se está gestando en el presente nuestro), acompañada de su madre, Carmen. La mamá reprocha a su hija (‘demasiado mayor para leer esas zarandajas’) la lectura de cuentos de hadas –símbolo de la conexión con su realidad cósmica, de princesa-. Recordemos que los cuentos, una lectura determinada, una película como ésta, actúan como detonantes en las capas inconscientes de nuestra psique, activando esa noción de pertenencia del 20 % (alma-cuerpo-templo) al 80 % (el grueso energético –no encarnado- que se funde con la energía del alma), e impulsándonos a poner en marcha el proceso de retorno al hogar.
Pues bien, el reproche de Carmen a su hija está determinado por el hecho de que (producto del dolor que Ofelia / princesa eligió al entrar en el SC) la madre de la niña ha de manifestar una maternidad imperfecta, humana, opuesta a la Madre Cósmica. Precisamente, esa desarmonía entre la madre humana y la Madre, será el catalizador que provoque la crisis y el despertar de la princesa.
El escenario de ELF es la España de posguerra, donde las guerrillas republicanas están escondidas en los montes y bosques. Esa España del Nacionalcatolicismo nos ha traído hasta aquí. Ese catolicismo es una burda imitación -negativa, por supuesto- del reino del Padre-Madre de Ofelia. Las guerrillas republicanas representan a quienes, desde un ámbito meramente humano (son terrestres, no pertenecientes al reino celestial de Ofelia, pero tienen alma), reclaman la llegada del Reino (república) de Dios y su justicia, sin la iglesia del Demiurgo, sin castas piramidales, sin discriminación hacia la mujer, con el Instituto de Libre Enseñanza, etc.La llegada de Ofelia y su mamá a ese paraje nos sitúa en el escenario de la redención de la princesa. Precisamente, en el mismo instante en que la madre reprocha a su hija la lectura de los cuentos de hadas, se desencadenan dos hechos.
El primero de ellos, Carmen se siente mal. Está embarazada (ver el punto 1, al final del post), y el viaje –obligada, como luego veremos, por su marido- le sienta mal. Le dice a Ofelia: ‘Tu hermano no se encuentra muy bien’. Es lógico (metalógico) que el niño que gesta no se encuentre bien. El reproche al mundo interior de Ofelia es síntoma de imperfección, de sumisión (como luego veremos) al varón omnipotente, a Jacob, Saturno, Demiurgo, Franco, etc. Y el bebé, involucrado en el proceso de redención de Ofelia, se hace notar.
La segunda cosa que se desencadena es que la niña encuentra un trozo de piedra. Tiene la forma de un ojo. Concretamente, es el ojo derecho de un monolito (estatua) muy antiguo que representa a Saturno. Ofelia colocará el ojo en su sitio. Pero justo cuando toma en su mano la piedra-ojo (minuto 3:55), escuchamos una brisa de aire. Podría parecer que es un sonido sin mayor importancia. ¿De veras? Un creativo, alguien como Shyamalan (La Joven del Agua, Señales), o Guillermo Del Toro, en este caso, no deja nada al azar. El sonido del aire corriendo es un acento que –inconscientemente- pone su énfasis en que ese instante es trascendental. De hecho, el término anima, alma, significa aire, aliento, vida. Ese es un momento de contacto entre Ofelia –la niña- y la princesa. Así que ese acento es una llamada –a través de la imagen sonora- que pretende captar la atención de los ‘ojos y oídos reales’ subyacentes en los niveles más profundos del subconsciente. Recordad la imagen del ojo derecho de piedra, pues el concepto volverá a repetirse para confirmarnos cuál es la personalidad humana de ese dios Saturno.
Antes de seguir, he aquí algo de información sobre Saturno-Cronos, extraída de Sumario a Lucifer, que nos será útil para comprender el análisis de la película, y la trascendencia arquetípica de Saturno en ella, y en nuestras vidas:

'Saturno, el padre que devora a sus hijos y que dará lugar al nombre del día santo de los hebreos: El sábado -el Sabbat-, el día de Saturno, el planeta por el que el usurpador está regido. También la navidad tiene su origen en el culto a Saturno (saturnales) que se celebraba en la Europa del génesis de la Iglesia Católica. Las saturnales romanas comenzaban con un sacrificio en el Templo de Saturno, donde se guardaba el tesoro de Roma, al pie del Capitolio (…) Entonces, la manecilla del reloj mundial habrá dado un nuevo salto hacia el abismo. Y tras el abismo, el fin de Saturno (conocido como Cronos, dios del tiempo), el final del predominio de la materia. El becerro de oro que el sistema de los moradores de la tierra estableció de uno a otro confín del planeta se romperá para siempre. La adoración a la materia llegará a su hora postrera y el mundo de los moradores del cielo llegará, y será pleno en justicia (…) Definitivamente, el Anillo Único (de El Señor de los Anillos) debe ser destruido por el fuego (volcánico) del Monte del Destino, al que asociamos con el otro nombre por el que Saturno es conocido: Karma. Y es que Sauron desea evitar a toda costa que el monte sea alcanzado por sus enemigos, del mismo modo que Cronos -el dios del tiempo- siembra obstáculos (y adversarios) en los caminos, para que el mundo que está más allá de su paradigma espacio-tiempo no sea alcanzado por el ser humano, evitando que se produzca su renacimiento cual Ave Fénix (…) Mitológicamente, Saturno, también identificado como el dios Baal (que significa ‘amo’), es padre de los dioses Zeus y Plutón. Los israelitas dieron frecuentemente culto a Baal, dios de los primeros habitantes de la región de Canaá (…) Zeus es apodado Alastor, que significa ‘el vengador del crimen’, epíteto del ejecutor de la justicia contra Saturno. Además, la actual Creta tiene por capital a Heraclion, que proviene del término Heracles (Hércules) uno de los vástagos de Zeus. Según la mitología, durante la boda de Zeus, Gea -su madre-, le regaló a los novios unas manzanas que procuraban la inmortalidad; manzanas que los cretenses comercializan en la actualidad con el nombre de ‘manzanas de cydonia’. Figuradamente, el anakim (hombre sin alma, engendro del Sistema de Control) lucha desesperadamente por hallar la inmortalidad representada en la manzana. Sin embargo, los cauces que toma para ello siempre han sido y serán infructuosos, pues la inmortalidad del cuerpo, de la materia, no es sino la más vulgar adulteración de la eternidad del alma (…) Saturno era hermano menor de Titán, y su madre, que lo prefería a sus otros hijos (¿no les suena a la vida de Jacob?), convence a Titán para que le dé la primogenitura a Saturno, rigiendo como Dios, con la condición de que Saturno se comería a sus propios hijos, para garantizarle que algún día su descendencia -los Titanes- reinase.
Ya en el poder, Saturno se casa con su hermana y nace Zeus, que va a ser devorado por su padre, pero la madre del bebé huye con él y se refugia en una cueva de la isla de Creta… Definitivamente, Zeus no ha corrido la misma suerte que sus hermanos. En su lugar, Gea le ha dado a comer a Saturno una piedra y el devorador no se da cuenta, pues está ciego y no sabe lo que se lleva a la boca. Zeus es Júpiter, la justicia, el hijo que vence a su usurpador padre (…) El pequeño Zeus crece y lucha contra su padre, al que vencerá. Así, Saturno, derrotado se marcha a Roma, escondiéndose en el Monte Capitolio, desde donde se dirigirá el Imperio Romano, que lo tendrá por su Dios Supremo, celebrándose las fiestas saturnales el 22 de diciembre, celebración que dará origen a las navidades.
Ese 22 de diciembre es la fecha en que la tradición de los mayas dice que acaba el Tiempo y comienza el No-Tiempo. Según su calendario, desde 2001 hasta 2012 el ser humano tiene tiempo para ver lo mejor y peor de sí mismo, antes de la conclusión del mundo tal como lo conocemos, y el comienzo de un nuevo momento llamado No-tiempo. Esos fantasmas con los que el ser humano se enfrenta han de servirle para elevar su conciencia sobre sí mismo, al tiempo que se ajusta (en la transmutación energética individual) la vibración interna del hombre y la mujer al cosmos (…) Cuenta la mitología clásica que Zeus logró que Cronos vomitase a sus hermanos, tras lo cual, éstos, liderados por el libertador, emprendieron una –nunca mejor dicho-, titánica lucha contra su progenitor y los hermanos de éste, los Titanes. Dioses del nuevo y viejo panteón se enfrascaron en una cruenta y larga contienda conocida como Titanomaquia; los Titanes tuvieron su cuartel general en el monte Otris, mientras que Zeus, sus hermanos y sus nuevos aliados (Cíclopes y Centímanos) hicieron lo propio en la cumbre del Olimpo. Ambos montes están en Grecia.
Como digo, dura fue la batalla, pero la victoria recayó en el joven Zeus, que se convirtió en heredero de la primacía divina sobre toda la creación.
Pero los problemas no habían concluido. Veinticuatro gigantes fueron prestos a enfrentarse con los triunfantes dioses olímpicos. A ese conflicto bélico final se le llamó Gigantomaquia y la victoria volvió a sonreír a Zeus y los suyos. El Oráculo había anunciado que así ocurriría siempre y cuando los olímpicos tuviesen a un mortal por aliado. Y un humano llamado Hércules fue quien se les unió.
En medio de la batalla, Zeus creó a Atenea, diosa virgen y armada hasta los dientes, que se encargó de llevar a Hércules hasta el lugar del enfrentamiento con los Gigantes, donde el héroe humano remataba a los enormes enemigos de los dioses (Véase en la acción de apoyo de Atenea a Hércules, cierta similitud con la presión ejercida sobre Jesús por la Madre, en las Bodas de Canaá.)
Con la derrota de los gigantes llegó el triunfo del Orden sobre el Caos; las bajas pasiones e instintos, y el maléfico influjo de Saturno-Cronos, Señor del Tiempo que todo lo corrompe, desaparecerían para siempre.
El mito llegó a nuestro presente, un tiempo de desconcierto y cierta angustia para la mayoría de los seres humanos. Moraleja: Las batallas a ganar precisan del compromiso de muchos Hércules dispuestos a unirse a su linaje olímpico –a través de la unidad con Atenea-, contra la ferocidad de unos gigantes que sólo serán derrotados con esa extraordinaria alianza. Pues aunque no lo dije antes, Hércules fue engendrado por Zeus...'

La figura de piedra que Ofelia ha encontrado tiene la boca enorme, abierta. Y de esa cavidad sale un insecto. Ha salido justo cuando la niña ha colocado el ojo en su sitio, o sea, cuando comienza a involucrarse en el recorrido redentor. El insecto es repugnante (a mí me lo parece), pero Ofelia ve más allá de las apariencias. La niña está cautivada por el insecto volador, al que ella ve como un hada; y Carmen la llama para proseguir el camino, y el bicho sigue al coche. Carmen, como colofón a la conversación comenzada con el reproche a la lectura de cuentos, le pide a su hija que cuando lleguen al molino en el que van a vivir, llame ‘padre’ al capitán Vidal, marido de ella, padrastro de la pequeña. ‘No es más que una palabra’, argumenta Carmen. Véase cómo la madre minimiza –para la mente de la niña- el peso del término. (Manipulación verbal. Huelga a estas alturas recordarlo, pero sabéis el peso del lenguaje verbal en el proceso de descondicionamiento.)
No sabes lo bueno que ha sido con nosotras, le dice a la niña sobre su padrastro. Se entiende, pues, que mientras sí existe un vínculo afectivo-cósmico (de misión) entre madre e hija, no ocurre igual con el capitán fascista.
Estamos en el molino de agua. Lo primero que vemos es un primer plano de un reloj. El reloj, recordad, es un icono de Saturno, del SC (Sistema de Control). Pertenece al estricto capitán Vidal. Este hombre es incapaz de expresar sentimientos nobles. Detesta (y así se lo hace ver a Ofelia y su madre) que la niña lea cuentos fantásticos, en tanto que estos son una muestra del anclaje de la pequeña a la corriente que la conecta al mundo real donde ella es una princesa. El que la niña tenga una vida interior (a través de los cuentos), es razón suficiente para que su padrastro la considere una amenaza.
Vidal es la personificación de Saturno, de ahí que suela aparecer con un reloj. Trata a su mujer como a una mera incubadora, convencido de que lo que va nacerle es un varón. Una niña sería inaceptable. Y lo es por lo siguiente: Tomemos el caso de Ofelia, aunque es aplicable a todas las féminas en proceso de retorno al hogar: Ella es la manifestación física de un ser que, por elección propia, se confinó en un mundo al cual no pertenece. No obstante, hay una tendencia que procede de arriba, de dentro hacia fuera, que la conecta con su 80 %. Se trata de un vínculo, esencialmente femenino, que le permite ver más allá de la apariencia física. Ese rasgo la inhabilita para ser el receptáculo del proyecto engañoso de continuidad que un padre regido por el SC, por Saturno, pretende en su prole. Un niño varón, por el contrario, que tiene menos agudizado ese vínculo de lectura arquetípica de los hechos físicos, sí reúne –en su ceguera varonil y fuerte condicionamiento cultural- los defectos que Saturno precisa para la continuidad de su paradigma de ignorancia.
‘Si tiene que salvar a uno de los dos, primero mi hijo’, le dirá el militar al doctor Ferreiro. La predilección de este tipo de hombre –representante del modelo saturnino- por los hijos varones es un rasgo patológico que luego profundizaremos.
Cuando Carmen y Ofelia llegan al molino saludan a Vidal. El capitán insiste en que su mujer se siente en una silla de ruedas, y lo justifica aludiendo a un consejo del doctor. Esta actitud manifiesta una vez más que Carmen está absolutamente tutelada por el rol de su marido. Por cierto, esa constante tutela será la que produzca en su hija el cuestionamiento de toda autoridad, más aun si esa autoridad lleva el sello masculino.
Se nos presenta a Mercedes. Bien, puesto que la misión cósmica de Ofelia debe traer consecuencias positivas en el mundo humano, Mercedes representa al propio cuerpo-templo de todas las mujeres. Lo que la princesa logre, repercutirá positivamente en Mercedes. Así, Ofelia y Mercedes son un tándem, cada una con su raíz en un mundo (Reino sobrehumano - España). Pero es importante entender que va en ese orden: Acción o decisión tomada por Ofelia (proyector - Reino), tiene como consecuencia una acción o decisión por parte de Mercedes (proyección - España).
Reaparece el insecto-hada, que será quien capte la curiosidad de la niña hasta conducirla a unas ruinas, el laberinto. ¿Cómo se sale del laberinto? La respuesta la estamos trabajando en nosotros: sentido común y cuestionamiento de la autoridad (por sutil que sea) del SC, tanto si se da en uno mismo, esposo, esposa, hijos, padre, madre, hermanos...
La entrada en el laberinto, que linda con el molino, es el comienzo de la redención.
Vemos al capitán Vidal disponiendo la estrategia contra los republicanos escondidos en los montes. La comida y la medicina, sabe él, son necesarias para esos guerrilleros, así que Vidal pretende vencerlos por medio de ambas, haciéndoles llegar que las poseen, para que así prueben a bajar de los montes.
Carmen se mete en la cama y el doctor Ferreiro –por voluntad de Vidal- le da medicamentos que la tengan constantemente sedada. Ofelia se acuesta a su lado. Con el fin de que el bebé que está gestando se calme, Carmen le pide a su hija un cuento. Y ella le cuenta que ‘había una vez, en un país lejano y triste, una enorme montaña de piedra negra y áspera. Al caer la tarde, en la cima de esa montaña, florecía todas las noches (se ve la luna al fondo) una rosa (azul) que otorgaba la inmortalidad. Sin embargo, nadie se atrevía a acercarse a ella, pues sus numerosas espinas estaban envenenadas (…) Y todas las tardes, la rosa se marchitaba sin poder otorgar sus dones a persona alguna (aquí vemos, mientras Ofelia está narrando, la imagen del culpable de ello, Vidal-Saturno). Olvidada y perdida en la sima de aquella montaña de piedra fría, sola hasta el Fin de los Tiempos’.
Este cuento está hablándonos del SC: la montaña siempre ha sido el icono del contacto con la realidad superior (rebelión de ángeles, Moisés en Sinaí, Transfiguración de Jesús, Noé en el Ararat, etc). En este caso, es normal que se nos diga que la montaña estaba negra y áspera, producto de la ausencia de la energía femenina, consecuencia del descontrolado poder de lo masculino (sobre-exposición al sol). La rosa azul es esa oportunidad de regresar a la inmortalidad del alma, para lo cual hay que someter al alma (el 20 %, las manos que pretenden tomar la rosa inmortal) a la dura labor de descondicionamiento de la imperante cultura solar, opresora de lo femenino, de la Vida, representada en el alma, las emociones. Esto viene confirmado cuando vemos el florecimiento de la rosa a la luz de la luna (Diosa), y cuándo nos narra Ofelia que es ese florecimiento: al caer la tarde, o sea, cuando el sol se oculta.
Vemos a Vidal hablando con el doctor, quien le reprocha que Carmen haya sido obligada a viajar en un estado tan delicado. Vidal levanta el mentón y responde: ‘Un hijo debe nacer donde quiera que esté su padre’.
El doctor responde con una pregunta: ‘¿Quién le ha dicho a usted que su hijo es un varón?, a lo que Vidal simplemente dice: ‘No me joda’.
Ofelia despierta en medio de la noche al escuchar ruidos en la habitación. Se trata del insecto-hada, quién le pide que lo siga hasta el laberinto. Una vez allí la niña desciende a una gruta subterránea. Esa es la puerta de acceso al mundo del cual ella procede. Allí se encuentra con el fauno, una criatura mensajera del padre de la princesa. El director, Guillermo del Toro, ha aclarado que este fauno no tiene nada que ver con el dios Pan de los griegos.
De nuevo, en apariencia, la criatura no es precisamente agradable. El fauno la reconoce nada más verla, y la llama por su nombre real, Moana, si bien Ofelia carece de esa memoria. ‘No sois hija de hombre. La luna (la Diosa) os engendró (…) vuestro verdadero padre ordenó abrir portales por todo el mundo que permitieran vuestro regreso (…) pero debemos asegurarnos que vuestra esencia (alma, Vida, 20 %) no se ha perdido, que no os habéis vuelto una mortal. Habréis de pasar tres pruebas, antes de la luna llena’, le dice el fauno. La criatura le entrega el Libro de las Encrucijadas, que bien podría llamarse el libro del discernimiento, o del sentido común. En fin, se trata de tres pruebas que han de probar que no se ha contaminado con la mente humana, siendo conformista, sumisa, irreflexiva, incoherente y contradictoria. Si bien el fauno le dice que el libro le dirá qué hacer ante cada encrucijada, en realidad el libro está en blanco y no tomará decisiones por ella. Ningún libro (Biblia, Corán...) lo hace.
Vidal supervisa el almacenamiento de alimentos en la enorme despensa. Y se cerciora de que la llave de la misma sólo la tenga él, que se la ha pedido a Mercedes. Entretanto, Ofelia lee en el libro la historia de un árbol enfermo cercano al molino. Ese será el escenario en el que se desarrolle la primera de sus tres pruebas.
El árbol representa a la Madre Tierra (periferia), a España (periferia), y a Carmen (núcleo). Debajo del árbol, bajo sus raíces, ha anidado un enorme sapo que no lo deja sanar. El sapo es la depredación del SC (periferia), la monarquía Borbón, padrina de Franco (periferia), y es el bebé varón (Núcleo. Hasta ahora continuidad de Vidal) que Carmen lleva en sus ‘raíces’.
La madre de Ofelia es, para entendernos, el futuro que le espera a la niña si no lograra resolver el conflicto cósmico que se le plantea. Carmen, dependiente, en silla de ruedas, constantemente sedada, siempre metida en su habitación, limitada a ser un accesorio del hombre al cual pertenece (que es lo que la mujer será durante cuarenta años, frente a las oportunidades que proponía la República). Esta mujer está anulada, y paga las consecuencias de haber elegido mal en la vida, desde la ignorancia de cómo funciona el SC, especialmente al casarse por interés, por agradecimiento.
La primera prueba consiste en que Ofelia le haga tragar al sapo tres piedras, y recuperar una llave dorada que tiene en su vientre; sólo así, el árbol volverá a florecer. Esto nos enlaza directamente con el arquetipo de Saturno, como expuse anteriormente. Recordad que aquí Ofelia ejerce de Alastor-Zeus, como justiciera, haciendo que el padre Saturno escupa a sus hijos. La llave dorada (cósmica) nos conduce directamente a la llave (física) de la despensa de Vidal, que acapara en su despensa-estómago en vez de repartirlo justamente entre sus ‘hijos’, los republicanos que se han rebelado contra él, contra el paradigma nacionalcatólico.
Ofelia ha recibido un regalo de su mamá: un vestido nuevo. Sin embargo, Carmen se lo regala para agradar a Vidal y que acepte a su hijastra. Así, se entiende que la niña, cuando se adentra bajo el árbol, ensucie su vestido, que deja fuera y cae en fango. El que Ofelia se desprenda del traje es un símbolo, pues se desprende de la apariencia que estratégicamente su madre desea para ella. Tenemos que Ofelia está, en este caso concreto, cuestionando la autoridad de su madre (sumisa a Saturno), así como la del propio Saturno-Vidal. Consecuencia de ello, la acción de Ofelia supone un acto de hermosa desobediencia inconsciente, de justicia poética, sobre las erradas pretensiones de Carmen.
Además, metalógicamente, la entrada de Ofelia en el interior del árbol, la realización de la primera prueba de retorno a su hogar, supone una automática (por desobediencia a la autoridad) pérdida de identificación entre la princesa Moana (ser) y su cuerpo inconsciente (traje, alma, 20 %) y manipulado por el Sistema de Control.
Al estilo de la madre de Zeus, dándole de comer piedras a Saturno, Ofelia le da las tres piedras al sapo, que cree que son bichos, su alimento. Definitivamente, el sapo escupe una masa enorme, pastosa, que representa a los hijos de Saturno, también al bebé que está por nacer. Dentro de esa masa informe está la llave dorada. Primera prueba conseguida. Y comienza la lluvia que nos acerca al Final de los Tiempos, semejante al Diluvio, a la purificación.
Pero Ofelia habrá de pagar por hacer fracasar los interesados planes de su madre, pues el traje de la niña está empapado y sucio. Y la niña no asiste a la cena de su padre Y Carmen le hace saber que su comportamiento ha decepcionado más a su padre que a ella misma. Esto evidencia y confirma la sumisión de Carmen a su marido, y el sentido de la estrategia del vestido que regaló a su hija.
Como castigo, Ofelia se queda sin comer. El castigo lo decreta Carmen, pero es la voz de Vidal en labios de su mujer. Es el mismo castigo que –durante la cena- el capitán decreta contra los rebeldes republicanos, quitarles el alimento.
Y se acerca la segunda prueba…
Ofelia baja al portal subterráneo. Observa que el pilar de piedra que hay allí muestra al fauno, a la niña, y al bebé en brazos. Y aparece el fauno, comiendo y dando de comer a una de las hadas… No es banal que esté con un trozo de comida en la boca, pues la segunda prueba, en teoría, pondrá a prueba la capacidad de la niña de aguantar su hambre y no comer…
Fauno le dice que ella deberá usar la llave muy pronto.
Hay que decir que la actitud de fauno es extraña a propósito. Se trata de poner a prueba, no la obediencia de la niña, sino su capacidad para ir más allá de la apariencia. Pues el fauno gesticula y habla interpretando ambigüedad, como si fuese interesado y maquiavélico. Así, el fauno no es crístico en el sentido que el SC ha mostrado estética e interesadamente, sino instructor y examinador del cuerpo-templo del ser-princesa, Ofelia.
Paralelamente, Carmen empeora drásticamente. Y sigue lloviendo. Vidal teme, sospecha inconscientemente, que el riesgo de salud de Carmen pone en peligro la vida de su hijo, que es lo único que le importa. Pero, además, esta dramática experiencia ayuda y sirve para que Ofelia –como princesa que está en plena redención- conozca en sus carnes el sufrimiento de una madre (la suya, la cósmica, la reina) por un hijo (ella, que abandonó voluntariamente el reino).
Llega una imagen preciosa. Mercedes acoge a Ofelia en sus brazos y la niña conecta con la naturaleza de su Madre Cósmica, a través de una nana. Pero lo ocurrido con Carmen retrasa que Ofelia realice la segunda prueba, y el fauno, mostrándose igual de ambiguo que la vez anterior, le entrega una mandrágora (‘una planta que soñaba con ser humana’, como la princesa) para que la use en la sanación de su madre. Fauno sabe que será inútil todo esfuerzo por evitar lo inevitable, pero sabe también que la niña aun necesita tiempo para aceptarlo, por lo que le ofrece el recurso de la planta, símbolo de la propia Ofelia. Se entiende que la princesa está demasiado afectada y por eso ha postergado la realización de la segunda prueba. Comprensivo, el fauno se enfoca en la etapa de misión en la que la niña aun está estancada. Y ese estancamiento se convierte en una pequeña prueba más: le dice a Ofelia que le dé cada mañana a la mandrágora dos gotas de su sangre. Dicho en otros términos: si quieres evitar lo inevitable (y, sin embargo, evolutivo) pagarás con tu propia sangre, por ceder a la involución.
La segunda prueba consiste en ir al banquete de una criatura pálida, que no es otra que Saturno. Y el fauno le advierte que le va la vida en ello, que no coma nada de él. No obstante, el fauno sabe que la niña tiene hambre. ¿Por qué le dice, pues, que no coma? ¿Está probando su capacidad para cumplir órdenes? ¿O lo que está poniéndose a prueba es la capacidad de la niña en el uso del sentido común? ¿Se pretende ver hasta qué punto se deja llevar por el miedo (te va la vida en ello)? En efecto. Lo que se está probando es hasta que punto las cualidades del ser en su templo-cuerpo (sentido común, ausencia de miedo, e insumisión a las órdenes del SC), están activas en Ofelia. Este es, y no otro, el sentido de las tres pruebas, como veremos.
Estamos en la sala con un suculento banquete. Ofelia encuentra una daga, abriendo una puertita gracias a la llave dorada. Y la niña come unas uvas. Aparentemente ha sido derrotada, pues no obedeció al fauno. Sin embargo, estaba hambrienta y no sintió miedo.
Nótese que el sentido común usado por Ofelia es el mismo que los rebeldes republicanos usan cuando toman la llave (materialización física de la dorada en poder de Ofelia) y toman la comida de la despensa. Vemos al Hombre Pálido, escuchamos llanto de niños, vemos montañas de zapatitos infantiles, hay frescos en las paredes de la criatura comiendo niños. Es la confirmación definitiva de que se trata de Saturno. El reloj de arena es otra confirmación, así como la ceguera del monstruo. Si faltaba alguna confirmación más, la escena del Hombre Pálido arrancando con su boca las cabezas de las hadas nos lo dice todo.
Para que identifiquemos a esta criatura pálida –Saturno- con Vidal, se nos muestra al capitán frente al espejo. Tenemos al proyector (pálido) y a la proyección (Vidal).
Del Toro se inspira para crear sus criaturas sobrenaturales en Goya. De hecho, la escena en la que el Hombre Pálido muerde la cabeza de las hadas es una referencia directa a uno de sus lienzos más conocidos, Saturno devorando a sus hijos:
Tras el Hombre Pálido y el Saturno de Goya se encuentra el mito griego del dios Cronos, personificación de la crueldad, la destrucción de la inocencia, del miedo a perder el poder y el control. El dios se comía a sus hijos e hijas por el miedo a que su descendencia se desligara de él. Se trata –y de ello va la película- del Complejo de Cronos, una condición psicopatológica que se expresa en los humanos.
En ELF tenemos dos narraciones que manifiestan mundos paralelos. Uno de ellos es la manifestación cósmica (expresada en el mundo fantástico de Ofelia) y el otro es la manifestación humana, cuya expresión es un drama humano, físico, que nos permite entender bien cómo todo conflicto cósmico, energético, precisa de actores y circunstancias físicas para ser representado. Como he dicho en otras ocasiones, esa representación de una trama cósmica en un drama humano, es un ejercicio laborioso, la expresión más práctica y razonable por la cual positivar energías, dentro de un lenguaje que se comprende desde la lectura arquetípica.
En ELF, el drama humano (proyección) y la labor cósmica (proyector) van –aparentemente- en paralelo, si bien veremos al profundizar que no es así. Es el desarrollo de la labor de Ofelia lo que acaba resultando en la condensación energética de esa labor en el mundo de los humanos. Así, la acción ejercida por la niña en el mundo fantástico precede a lo que acontece en el mundo físico. Y, de ese modo, ambos mundos pueden superponerse.Partamos de la familia disfuncional de Ofelia, que –a niveles periféricos- representa a la España enfrentada por las dos fuerzas: una evolucionaria (República) y otra atávica (Franquismo, nacionalcatolicismo, patriarcado). El escenario, pues, debe manifestar la pérdida de la inocencia, la desaparición de la libertad de elección (véanse las libertades otorgadas a las mujeres durante la república, el final del control religioso en la educación y las instituciones, la realeza, etc), el caos consecuente de la pérdida de identidad de la princesa-ser Ofelia.
Un caos que se personifica en el miedo, el patriarcado severo, la opresión, el silencio, la tiranía. Así, Francisco Franco personifica (periferia) a Saturno-Cronos, y el capitán Vidal es la manifestación (núcleo) del mismo arquetipo, ya en la vida de la princesa. Ambas personificaciones padecen el Complejo de Cronos. No olvidemos que los mitos griegos son composiciones arquetípicas que nos conducen directamente al Sistema de Control, en tanto que (esos dioses griegos) manifiestan conductas que son patrones derivados de lo que hemos llamado Ingeniería Social Avanzada (involutiva, por supuesto), afectando al núcleo (familiar) de nuestras experiencias y a la periferia (tal como aparece en el mundo de Ofelia).
Complejo de Cronos: Podríamos definir esta patología como ‘un destructivo proceso por el cual, el padre se come la capacidad del niño por ser el mismo como ente autónomo e integral’. Se trata de una tendencia a través de la cual, las culturas patriarcales orientan a sus hijos en la continuidad del poder, a fin de que el orden de las cosas no varíe. Esto es históricamente evidente en sistemas como el fascismo, la más extrema manifestación del patriarcado.
Pero lo que a nosotros ha de interesar son los niveles sutiles de ese complejo, la manifestación nuclear y no periférica de ese problema. Pues Vidal es una caricatura extrema de ese comportamiento sutil que se muestra en nuestras vidas.
Ofelia pone la mandrágora bajo la cama y le da dos gotas de su sangre. Ha obedecido (siendo inconsciente del rol real de su aparente madre), y el resultado es que lo inevitable en Carmen (su muerte-redención sobre Ofelia) se postergue, y la mamá mejora. Y el propio doctor nos enseña el reloj de Cronos-Saturno sobre la madre enferma. Vidal habla al respecto con el doctor: ‘Si tiene que escoger (entre madre e hijo), sálvelo a él. Ese niño llevará mi nombre, y el de mi padre (Saturno-Franco), Sálvelo a él’.
Puesto que está inconscientemente estancada en tratar de evitar lo inevitable, la niña habla con el bebé. Le pide que cuando nazca no le haga daño a su mamá. Y le dice lo siguiente: ‘Escucha, si me obedeces, te prometo una cosa, te llevaré a mi reino y serás un príncipe, te lo prometo’. Esa petición de obediencia es el síntoma más evidente de ese estancamiento, pues está tratando de forzar la voluntad de su hermano, que ha venido a ser parte de esa redención; su parte consiste en hacer sufrir a Carmen por su mala elección, enseñar a Ofelia las dolorosas consecuencias del mundo al que decidió ir, y ser el catalizador de la manipulación de Vidal. Inconscientemente, la princesa trata de evitar todo ello por medio de esa petición de obediencia tan humana como comprensible.
Se puede decir que la verdadera llave dorada que abre la puerta de regreso a casa, está en cultivar el sentido común que nos permite elegir adecuadamente ante el Libro de las Encrucijadas. Unas encrucijadas que se materializan para potenciar y poner a prueba el sentido común y la ausencia de miedo por parte de la aspirante a regresar. De ese modo, volviendo al cuento que narra Ofelia, nos acercaremos a la sima de la montaña sin prestar atención a su negrura aparente, y tomaremos la rosa sin miedo a pincharnos con sus espinas envenenadas. Apariencia, miedo, obediencia contra reflexión, confianza y sentido común (cuestionamiento de la autoridad, en este caso).
Ofelia es reprendida por el fauno (instructor) por haberse comido las uvas: ‘¡Habéis roto las reglas! ¡Habéis fallado y no podéis regresar! Vuestro espíritu se quedará para siempre entre los hombres. Envejeceréis con ellos, moriréis como ellos.' (El Fauno miente a propósito)
El objetivo del Fauno –conocedor de que Ofelia comería las uvas, pues para eso le infundió en el subconsciente la imagen del trozo de carne que él y el hada devoraron- es crear en la niña mayor presión, configurando una prueba realmente dramática que potencie y aumente la desventaja de ella hacia las ordenes de obediencia. Con esta presión, lo que el fauno le propondrá en la tercera y última prueba colocará a Ofelia en el lugar justo de condicionamiento y confusión (tal que los humanos con el mito de la manzana y el temor ciego a dios) para que la prueba ser válida.
Dicho en otros términos: puesto que hay que arrancarle de cuajo las dudas sobre la obediencia debida dentro del paradigma del miedo, es preciso recrearle una escena típica del SC, en la que ella, como humana, sienta en sus carnes el irracional desprecio de un (usurpador) dios (interpretado a propósito por fauno) colérico que sabe –de antemano- que las criaturas fallan y se siente culpables cuando no cumplen con el estándar de obediencia ciega y absoluta. Ese es el paradigma de Vidal. Así lo confirman las palabras del doctor antes de morir: ‘Hubiera podido obedecerle, pero no lo hice. Obedecer por obedecer, así, sin pensarlo, eso sólo lo hace gente como usted, capitán’. Y el doctor es asesinado. Y la lluvia no cesa.
Vidal descubre a Ofelia bajo la cama, con la mandrágora. A partir de aquí –como consecuencia de las palabras del fauno- se desencadena el Final de los Tiempos. Carmen, abocada a representar su rol dentro de la misión redentora de Ofelia, quema la mandrágora (que es su hija, la que pretendía entregar a Vidal) y entra en su fase final. En la mente de Vidal se consolida su proyecto de continuidad, pues aunque Carmen muere su hijo vive.
La mandrágora, como icono que representa a la propia Ofelia, pudo haber mejorado temporalmente las dolencias de Carmen, pero el fracaso de la planta no es sino el reflejo de la inutilidad de salvar la vida de Carmen por parte de su hija.
En la mente de la princesa, la crudeza de la vida humana, mortal, limitada, toma forma en la muerte de su madre. Atención a las palabras que pronuncia el cura en el entierro, pues aquí son un recurso para recordarnos lo que Dios, el rey y padre de Ofelia, pretende de su hija Moana: ‘Porque son inescrutables los caminos del Señor. Porque en su palabra y en su misterio se encierra la esencia de su misericordia. Porque, si bien Dios nos envía el mensaje, está en nosotros el descifrarlo. Porque al abrirnos los brazos, la tierra se lleva sólo un cascarón vacío y sin sentido. Lejana está ya el alma en la gloria eterna. Porque es en el dolor donde encontramos el sentido de la vida, y el estado de gracia que perdemos al nacer. Porque Dios, en su infinita sabiduría, pone en nuestras manos la solución. (Véase que cuando escuchamos la siguiente frase: en su infinita sabiduría, pone en nuestras manos la solución, la imagen que vemos es a Ofelia tomando en su mano la medicina que usará contra Saturno; esa es la solución que Dios pone en sus manos.) Y porque sólo en su ausencia física (la de Dios, el ser, el 80 %) se reafirma el lugar que ocupa en nuestras almas (20 %).'
Vidal descubre a Ofelia y Mercedes tratando de escapar. Y vuelve la tormenta. El soberbio capitán va a torturar a Mercedes, que para él no es sino una simple mujer, una criatura tutelada de la que no hay que preocuparse. Sin embargo, Mercedes escapa. No antes de cortarle la boca con un cuchillo. Recordemos que es la boca el punto principal de Saturno devorador.
Mercedes huye al monte y se encuentra con su hermano Pedro. Pedro viene de piedra, a propósito de la piedra que Saturno come en lugar de Zeus.
Estos dos hermanos, Mercedes y Pedro son los herederos humanos de la labor redentora de la princesa y su hermano humano, el recién nacido. Vemos a los dos hermanos republicanos abrazarse. Y seguidamente aparece el fauno, que dará otra oportunidad a Ofelia, lo cual conllevará que ella abrace a su hermano y también huya del molino.
Esta aparente segunda oportunidad por parte del fauno no es fruto del azar, sino que es la conclusión de los que expuse líneas atrás:
El objetivo del Fauno –conocedor de que Ofelia comería las uvas, pues para eso le infundió en el subconsciente la imagen del trozo de carne que él y el hada devoraron- es crear en la niña mayor presión, creando una prueba realmente dramática que potencie y aumente la desventaja de ella hacia las ordenes de obediencia. Con esta presión, lo que el fauno le propondrá en la tercera y última prueba colocará a Ofelia en el lugar justo de condicionamiento y confusión (tal que los humanos con el mito de la manzana y el temor ciego a dios). Dicho en otros términos: puesto que hay que arrancarle de cuajo las dudas sobre la obediencia debida dentro del paradigma del miedo, es preciso recrearle una escena típica del SC, en la que ella, como humana sienta en sus carnes el irracional desprecio de un dios (interpretado a propósito por fauno) colérico que sabe –de antemano- que las criaturas fallan y se siente culpables cuando no cumplen con el estándar de obediencia ciega y absoluta.Como conclusión que es, nos acercará a la redención misma. El estado de ánimo de la pequeña –producto de la presión que el fauno ejerció anteriormente sobre ella con la bronca que le montó- es el esperado por el fauno. La ha colocado en la indefensión absoluta, sin madre física, sin Mercedes, sin escapatoria. Ahora sí que habrá de resolver la tercera y última prueba partiendo de una gran presión, en una encrucijada a la altura de las posibilidades de un ser, de una princesa.
Por ello, el proceder del fauno sigue siendo el de alguien que parece actuar por propio interés, manipulando las emociones de la niña para conseguir un fin, tal como actúa el dios de este mundo: ‘Escuchadme bien. Recoged a vuestro hermano y traédmelo al laberinto lo antes posible’, le dice a Ofelia. La niña va a poner un pero y el fauno no la deja expresarse: ‘No más preguntas’. En efecto, fauno está interpretando al dios católico, a Vidal, a la autoridad paterna negativa.
Ofelia pone sedante en la bebida de Vidal y escapa con su hermano en brazos. Esa medicina es la misma que vimos cuando la oración del entierro: Porque Dios, en su infinita sabiduría, pone en nuestras manos la solución.Vidal comienza a percibir que su mundo se derrumba; sus hombres, muchos de ellos, han muerto. Y Ofelia se marcha con el bebé. Y Vidal la persigue.
Cuando la niña se encuentra dentro del laberinto, frente al fauno, tenemos la escena de la redención final en marcha.
-¡Rápido, alteza, entregádmelo ya! Podemos abrir el portal.Ofelia advierte la daga en manos del fauno. Se comprende que esta criatura lo hace a propósito, dejando ver con absoluta claridad sus aparentes intenciones para con el bebé. Está escenificando la imagen adecuada que ponga a Ofelia en la encrucijada final: ¿vale más tu simple y temporal vida humana que la de un bebé inocente que no se vale por sí mismo?
-El portal sólo se abrirá si derramamos en él sangre inocente –dice el fauno, mintiendo a propósito-. Sólo un poco de sangre, un pinchazo, tan solo. Es la última prueba –el fauno la coacciona con sus gestos y el tono de su voz-. ¡Prometisteis obedecerme sin chistar! ¡Entregadme al niño!En la vertiente religiosa tenemos a Abraham obedeciendo a su dios al entregarle a su hijo Isaac como sacrificio. Este modelo de dios es el que fauno está representando a propósito para que la niña rompa las reglas y no obedezca irreflexivamente a la insensatez, a la falta de sentido común.
La respuesta de Ofelia a la presión del fauno es escueta:
No! Mi hermano se queda conmigo.
-¡¿Sacrificaréis vuestro derecho sagrado por este mocoso al que apenas conocéis?!
-Sí. Lo sacrifico.
-¿Negaréis vuestra cuna por él? Él, ¿por quien habéis sido humillada e ignorada?
-Sí, la niego.
-Hágase, pues, vuestra voluntad, Alteza.
Y la escena, con esta última frase del fauno, nos conduce dos mil años atrás, a la escena del ser del ejemplo entregando su vida física en pos de defender la inocencia de los príncipes y princesas que se crearon, como Ofelia, un cuerpo en un mundo que no era el suyo.
Como no puede ser de otro modo, Ofelia muere defendiendo la inocencia que se representa en ese bebé. Pero su acción redentora lleva consigo inevitablemente, el final de Saturno. Vidal, rodeado de los esclavos del SC, se ve obligado a entregar el niño a Mercedes. Y cuando abre la boca para exigir que al niño se le diga algo sobre su padre, Mercedes se lo niega: No. Ni siquiera sabrá tu nombre. Se ha roto el Complejo de Saturno. El niño varón no crecerá dentro del paradigma de Cronos, sino en el de la libertad. Pedro (Piedra) dispara a Vidal y vemos cómo este disparo afecta al ojo derecho, el mismo que Ofelia recogió de la tierra en forma de piedra quebrada de la estatua-monolito.
El cuerpo de Ofelia muere. Y vemos una bellísima escena final, de regreso a su hogar, que no necesita de comentario alguno por mi parte. Lo único que diré es que las palabras que su padre, su madre, y el fauno le dedican, confirman todo lo expuesto anteriormente.
Elegir, actuar, valorar en pos del sentido común, sin coacciones, sin miedo, pensando en lo eterno y no en lo inmediato.
Punto 1:
Mateo 24,15 pone en boca de Jesús: ‘Cuando viereis la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel en el santuario –el que leyera entienda-, entonces, los que estén en Judea huyan a los montes (los que estén viviendo en el mundo irreal vuelvan a su origen esencial, representado en los montes. Recordemos que estas palabras las está pronunciando desde el Monte de los Olivos, imagen de la paz); el que esté en la terraza no baje a tomar nada de su casa (es la misma imagen anterior. Quien esté viviendo en el Yo Soy, el Ser, que no descienda al ego-cuerpo, viviendo como tal, sino que permanezca en su condición de morador del cielo), el que esté en el campo no vuelva atrás en busca del manto (tercera repetición de las advertencias anteriores. Triple advertencia: Divina. Insiste aquí el ser en no reconocer el cuerpo sino como un templo en el que habitamos, exhortándonos a vivir como los seres que somos). ¡Ay de las que estén encinta, y de las que críen en aquellos días! (esto, obviamente no es un mensaje hacia las embarazadas, sino a quienes tengan ataduras con el futuro y engendran lazos de todo tipo con el mundo). Orad para que vuestra huida no tenga lugar en invierno ni en sábado (insiste en que no haya ataduras con el mundo. Esto viene reflejado en el invierno, como condición mundana que evita movilidad, y en el culto al sábado, que como se sabe, impide a los judíos a moverse de un sitio a otro; es una advertencia hacia los preceptos religiosos). Porque habrá entonces una tan grande tribulación cual no la hubo desde el principio del mundo, ni la habrá’. En Mateo se nos está hablando de lo que supone el final del tiempo y el comienzo del No-tiempo.
(Sumario a Lucifer, pág. 197)

Película GRANDE, GRANDE, GRANDE...

10 comentarios:

caballotroya dijo...

Nada es casual en esta vida, y el viaje del día 29 de Julio a Belchite, que despues de leer este post, ni me atrevi a realizar, era por algo. Se acerca el peor de los FASCISMOS a pasos agigantados...

1º:EE.UU. está hundido defaut, hoy a las 01:01 del dia 3 en España, alli las 19:01 del dia 2, se dará el Gran Engaño

http://spanish.larouchepac.com/news/2011/08/01/alerta-este-es-el-golpe-hitleriano-de-obama.html

2º: las elecciones en España el mismo dia que falleció Franco y José Antonio:20=N

Todo es simbolismo, pero se a de tener los ojos abiertos, y despertar conciencia.

Triple Portal Dimensional en Belchite.

3/8/2011= 11+11+11=RITUAL 33
11=lETRA=K=KKK

http://forocristiano.iglesia.net/showthread.php/16739-MASONERA-FASCISMO-Y-SATANISMO

nicof dijo...

Muy bueno tu analisis!!
Gracias por toda la explicación, me sirvio mucho!
Ya q cuando vi la pelicula, sabia q habia mucho simbolismo q me estaba perdiendo!
Muchas gracias Tavo!!!

Tavo Jiménez de Armas dijo...

Gracias a ti, Nicof, por el interés en mi trabajo. Saludos. Tavo.

Anónimo dijo...

Muy interesante reflexión, me ha servido tanto.. Todo tiene aún más sentido!!..gracias!!

espero más reflexiones así..

buen día

Tavo Jiménez de Armas dijo...

Agradecido, anónimo. Un abrazo. Tavo.

Tavo Jiménez de Armas dijo...

Otras películas analizadas:

TITANIC:
http://tavojimenezdearmas.blogspot.com/2012/01/cronica-de-enero-i.html

http://tavojimenezdearmas.blogspot.com/2012/01/cronica-de-enero-ii.html

http://www.tavojimenezdearmas.blogspot.com/2012/02/cronica-de-enero-y-iii.html

ET, EL EXTRATERRESTRE:
http://tavojimenezdearmas.blogspot.com/2012/01/et-el-extraterrestre.html

MISTERIOSA OBSESIÓN:
http://tavojimenezdearmas.blogspot.com/2012/01/misteriosa-obsesion.html

2012:
http://tavojimenezdearmas.blogspot.com/2011/07/2012.html

LA GUERRA DE LOS MUNDOS:
http://tavojimenezdearmas.blogspot.com/2011/07/la-guerra-de-los-mundos.html

Anónimo dijo...

Vi un error en tu analisis, Saturno no es padre del dios Zeus, el Titan Chronos es padre del dios Zeus y el padre del titan Chronos es Urano, quien el titan Crhonos lo castraria por peticion de su madre Gea.
Rodolfo, saludos.

Tavo de Armas dijo...

Muchas gracias, Rodolfo. Tomo nota.

Tavo de Armas dijo...

Rodolfo, no creo que se trate de un error. Mira, lo confirma wikipedia:

'Crono también fue identificado en la antigüedad clásica con el dios romano Saturno.'

http://es.wikipedia.org/wiki/Crono

Anónimo dijo...

Hay una escena en la cual siemprr me queda duda. Vidal se está afeitando y ecucha el reloj.Toma el espejo y simula que se corta a él mismo ep cuello y así detiene el sonido del reloj.