martes, 27 de julio de 2010

La zorra y el leñador

La zorra y el leñador
(Esopo)

Érase una vez una zorra que corría a través de un bosque perseguida por unos temibles cazadores. Aterrorizado, el animal no encontró mejor forma de escapar de sus perseguidores que pedir la ayuda de un leñador, el cual le ofreció que se escondiera en su cabaña. Al instante llegaron hasta allí los cazadores, y le preguntaron al cazador si había visto merodear por allí a la zorra. La respuesta del leñador fue la siguiente: con su voz dijo que no a los cazadores, pero con su mano señaló hacia la cabaña, indicándoles dónde se había escondido el asustado animal. Estos cazadores, que no eran muy observadores, sólo prestaron atención a las palabras del leñador, por lo que se marcharon sin perder más tiempo. Un par de minutos más tarde, estando ya fuera de peligro, la zorra salió silenciosamente con intención de marcharse. El leñador, viendo que el animal se iba sin agradecerle lo que había hecho por él, le reprochó muy enfadado su actitud. La zorra, con gran calma le respondió: Has de saber que no soy una desagradecida, y habría reconocido el favor que me has hecho si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.

Moraleja: Evita ser incoherente. Tus actos no pueden contradecir lo que hablan tus palabras.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que es algo que debemos aplicarnos todos sin excepción.

Anónimo dijo...

Mucho más que cuentos

http://www.elmundo.es/albumes/2012/04/25/cuentos_grimm/index.html